"Es un honor para mí intervenir en la apertura de este Seminario sobre las Oportunidades de Comercio e Inversión que hoy se fortalecen en el marco de un Tratado de Libre Comercio suscrito entre Chile y México en abril del año pasado y que ahora, ya aprobado por los órganos legislativos de nuestros países, entrará en plena vigencia el 2 de agosto próximo.
"Por mi intermedio, la Sociedad de Fomento Fabril desea testimoniar sus felicitaciones y agradecimientos a Prochile, a las embajadas de ambos países y a las instituciones que han cooperado en la realización de este encuentro.
"Nuestra reunión es un encuentro entre autoridades y hombres de negocios de dos países que desde hace una década comparten una visión común acerca del camino a seguir en materia de integración en las Américas.
"Aún recuerdo nuestros primeros encuentros en 1990, cuando nuestro comercio recíproco apenas bordeaba los 150 millones de dólares. Entonces, en una reunión celebrada en México de organizaciones empresariales, el entonces presidente de Concamin -nuestro amigo Luis Cárcova- nos decía: "dentro del nuevo contexto de mercados globalizados, de producción mundial compartida, de cambios profundos en los terrenos sociales, políticos y culturales, y de formación de nuevos bloques económicos, surge con nueva fuerza la necesidad de la integración regional".
"Por nuestra parte, la Sociedad de Fomento Fabril recibió en el mismo año a una delegación de empresarios mexicanos, presidida por el Ministro de Transporte y Telecomunicaciones de ese país. Y nosotros complementábamos las opiniones del presidente de Concamin, destacando la importancia de negociar acuerdos ambiciosos de liberación comercial como hasta entonces no se conocían en nuestra región.
"Y agregábamos que, a la suscripción de tratados entre los gobiernos, se debía sumar de inmediato el rol protagónico de los empresarios, para hacer realidad los flujos de productos, de capitales, de tecnología y de personas, entre nuestros países.
"En esa época, todas estas eran sólo buenas intenciones y declaraciones que, incluso, nos llevaron a proponer ante las autoridades de los dos gobiernos, que nos comprometíamos -dijimos- a duplicar dos veces los volúmenes de intercambio comercial en un plazo de cuatro años. Es decir, alcanzar una cifra global de comercio anual entre nuestros países cercano a los 500 millones de dólares hacia el año 1994.
"Pero, los hechos, amigos, resultaron mucho mejores que los intereses y las intenciones del año 1990.
"Pienso, en primer lugar, que ello fue posible, porque a ambos países, a los gobiernos y a los empresarios, nos unía el convencimiento de las ventajas que representa para nuestros pueblos el fortalecer los lazos comerciales recíprocos.
"Los gobiernos entonces negociaron durante 1991 un importante Acuerdo de Complementación Económica (ACE), que entró en vigencia el 1º de enero de 1992 y se constituyó en un muy buen modelo de integración entre Chile y los países latinoamericanos. En él se fijaba como meta intensificar la relación económica bilateral por medio de una liberalización total de gravámenes y restricciones a las importaciones provenientes de ambos países, dentro de determinados plazos y con muy escasas excepciones.
"Luego de transcurridos siete años de la entrada en vigencia del Acuerdo de Complementación Económica, hoy tenemos que el 98% del comercio entre nuestros países se lleva a cabo libre de cualquier forma de derecho arancelario. El intercambio comercial ha subido de esos escasos 150 millones de dólares del año '90, a más de 1.450 millones de dólares en 1997. Es decir, se ha multiplicado casi 10 veces, para reducirse un poco en 1998 y, posiblemente en 1999, por la severa contracción de las importaciones en nuestro país. Similar, por lo demás, a la que experimentó México durante 1995.
"De igual manera, se han más que duplicado las empresas chilenas que exportaban a México, subiendo de 242 en 1991 a 535 en el año '98. También han aumentado los productos exportados, alcanzando en la actualidad a 682 productos, destacando el cobre, las camionetas LUV, los automóviles Peugeot, fruta fresca, fruta en conserva, el nitrato sódico potásico, la harina de pescado, los vinos, tejidos de mezclilla, celulosa, trajes y telas de lana peinada, confecciones, etiquetas y otros.
"Especial mención merece el crecimiento de las inversiones. Las más destacadas realizadas por empresas mexicanas en Chile han sido las de la empresa Bimbo -cuyos productos todos gozamos en nuestras familias- en la industria panificadora; la inversión de Televisa en comunicaciones; de Sipsa en el sector químico; Imsa en el área metalmécanica; y las constructoras Bufete Industrial y Tribasa.
"Por parte de las inversiones chilenas en México, podemos mencionar las de la empresa Molymet en la localidad de Cumpas; Soquimich en Puebla y otras ciudades mexicanas; y la compañía Proagro que, en sociedad con Panamex, ha incursionado en plantaciones de viñedos, cítricos y paltas en distintas zonas de México.
"También tienen inversiones en México las empresas chilenas Hortifrut, Río Blanco, Etiquetas Zalaquett, los Bancos de Chile y Corpbanca, y las administradoras de fondos de pensiones Provida, Habitat y Santa María. ¡Qué notable, no!
"Por todo lo anterior, podemos afirmar que la historia comercial entre Chile y México en la década de los '90, ha sido una historia de éxitos, con altibajos, pero que los hemos sabido superar, como los que en este momento se enfrentan respecto de algunos productos.
"Todo ello basado en lo que fue en su momento un acuerdo comercial económico de vanguardia, más las acciones de las autoridades siempre activas en remover los obstáculos que se fueron presentando para que así la iniciativa empresarial pudiera desarrollar todo su potencial entre ambos países.
"Como consecuencia de esta positiva evolución, en 1997 las autoridades chilenas y mexicanas estimaron necesario ampliar y profundizar el acuerdo negociado en 1991, culminando con un nuevo Tratado de Libre Comercio que recoge todas las experiencias y precedentes de los acuerdos antes suscritos por México con Nafta y por Chile con Canadá.
"Este nuevo Tratado es un acuerdo moderno, de última generación, que consolida la situación de exención arancelaria existente entre ambos países para el universo de productos, menos una lista pequeña, pero importante a nuestro juicio, de productos sensibles que no quedaron afectos a desgravación, la que esperamos se pueda revisar muy pronto, lo mismo que levantarse las trabas a las exportaciones de un producto nuestro en México, como es el caso de los fósforos, que han encontrado dificultades.
"Pero, se agrega y se incluye también en el Tratado de Libre Comercio nuevo, la apertura de ambos mercados a los prestadores de servicios, de tal manera que actividades tan nuevas como las telecomunicaciones, el transporte aéreo y marítimo, los servicios profesionales, quedan regidos por el principio de no discriminación y sujetos a disposiciones que estimulan el crecimiento de su comercio.
"También se establecen procedimientos aduaneros para el control de origen, introduciéndose mayor objetividad en los criterios de revisión. Se incorpora un capítulo especial sobre propiedad intelectual y se establece un eficiente sistema de solución de controversias. Además, se liberalizan los flujos de inversión, estableciéndose normas claras y no discriminatorias.
"En síntesis, este nuevo tratado permite a Chile consolidar su nivel de apertura frente a México en casi todos los sectores económicos, en tanto que México, por su parte, le otorga a Chile el mismo nivel de apertura concedido a Estados Unidos y Canadá e, incluso, superior en algunos aspectos.
"Se ha confirmado, entonces, una vez más, al igual que hace 10 años, que chilenos y mexicanos compartimos una visión común acerca del desarrollo económico basado en la apertura de los mercados. Con gradualidad en los sectores y productos sensibles, pero con metas definidas para terminar creando espacios cada vez más amplios para la libertad comercial.
"En este sentido, México es para Chile un verdadero socio estratégico en el proceso del acuerdo de Libre Comercio de las Américas -el ALCA- y en el Foro de Cooperación Económica del Asia Pacífico -APEC-. Hasta esas instancias, ambos países llevaremos nuestra experiencia de una integración exitosa y acelerada, con relativamente pocos conflictos y con mucha fe en los beneficios de los acuerdos de libre comercio.
"Pienso que si en los '90 pudimos duplicar casi 10 veces el intercambio entre nuestros dos países, ahora, con un nuevo instrumento que cubre un conjunto de materias mucho más amplio, las relaciones comerciales podrán continuar con una fuerza su senda de crecimiento durante toda la próxima década.
"En este Seminario, amigos empresarios, encontraremos luces y pistas de cómo lograr este mayor incremento comercial. Pero, en definitiva, será la visión y el empuje personal de cada uno lo que permitirá repetir otra década de éxitos.
"Estoy cierto que ello es posible por la capacidad y dinamismo de los empresarios mexicanos y chilenos y por el apoyo oportuno que sabrán dar nuestros gobiernos en las materias en que sean requeridos.
"Termino, señores, deseando a cada uno de ustedes una feliz permanencia en nuestra patria, anhelando fervientemente que durante estos días se generen muchos nuevos negocios y se hagan contactos que permitan en el futuro fortalecer aún más nuestras estrechas relaciones.
"Muchas gracias".