INTERVENCION DE SECRETARIO GENERAL DE LA SOCIEDAD DE FOMENTO FABRIL, DON ANDRES CONCHA, EN CLAUSURA DE SEMINARIO "COREA, UN SOCIO ESTRATEGICO EN ASIA", ORGANIZADO POR SOFOFA Y LA FUNDACION CHILENA DEL PACIFICO

Edificio de la Industria, Sofofa, Miércoles 25 de Agosto de 1999

En esta jornada de cierre, quisiera plantear algunas consideraciones sobre esta negociación que está emprendiendo el gobierno de Chile y plantear algunos elementos que estimamos son los más relevantes para los industriales chilenos. En primer lugar, creemos que aquí hay un hecho político que es muy importante, que es la posibilidad por primera vez en la historia de poder formalizar o llevar adelante un acuerdo comercial con un país asiático.

Son pocos los países asiáticos que estimulan este tipo de convenio y menos aún con naciones como Chile que forman parte de una zona que para ellos es relativamente lejana. Recordemos que los asiáticos tienen fuertes relaciones entre ellos y también con EE.UU. y con Europa. No así con América Latina.

Dada la evolución de la economía chilena y los cambios estructurales que se han producido a lo largo de las últimas dos décadas, lo que podemos apreciar es que cada vez más el Asia toma una mayor importancia.

Fundamentalmente, esto obedece al hecho de que dada la dotación de factores que Chile tiene, es el mercado asiático el que demanda los productos en donde Chile concentra su mayor competitividad. Esto se ha visto, de alguna manera, afectado durante los años '98 y'99, pero el proceso va en vías de recuperarse y una proyección hacia adelante nos indica que, claramente el Asia va a seguir siendo un mercado cada vez más importante para nosotros.

Por lo tanto, ese es un elemento central que debemos tener en consideración en esta oportunidad que se abre para Chile.

En segundo término, vemos que, en general, hay un potencial importante para las exportaciones chilenas y que hay un potencial de recepción de inversiones de origen coreano y asiático en nuestro país que puede ser utilizado -como se ha dicho en este seminario- como una vía para poder expandir el intercambio de los productos asiáticos y su capacidad de prestar servicios en Chile al Cono Sur.

Sin embargo, negociaciones son negociaciones. Y, en definitiva, tenemos que intentar alcanzar buenos acuerdos.

En este sentido, los convenios comerciales, y especialmente los acuerdos selectivos de comercio, se miden por sus costos y beneficios. Sus costos están definidos por las desviaciones de comercio básicamente y sus beneficios por las creaciones de comercio, dentro de un marco de análisis estático. También hay elementos dinámicos que están determinados fundamentalmente por las inversiones que igualmente hay que sumar a estos resultados.

Ese análisis todavía nosotros no lo tenemos, por lo cual no podemos pronunciarnos 'a priori' sobre los costos y beneficios económicos que podrían desprenderse de un estudio de este tipo.

En tercer lugar, quisiéramos enfatizar que estos acuerdos comerciales el objetivo último que persiguen es promover las exportaciones no cobre. Chile para exportar cobre no necesita acuerdos comerciales, porque se trata de un "commodity" que se vende en el mundo por precio, donde los acuerdos comerciales, en verdad, es muy poco lo que pueden influir para enfrentar las eventuales desviaciones de comercio.

Por lo tanto, creemos que lo que debemos observar en los acuerdos es qué pasa con los productos de exportación no cobre. Esos son los productos que realmente estimamos que hay que estimular y buscar a través de ese tipo de convenios las mayores facilidades para que ellos puedan expandirse.

Recordemos que es muy difícil y complejo para cualquier inversionista invertir en Chile con un mercado interno tan reducido. Los riesgos de colocar los productos en los mercados internacionales son mucho mayores que los que pueden existir para un inversionista orientado al mercado interno.

De manera que estos acuerdos, bajo este punto de vista, son un activo para estos procesos de inversión. Con esta perspectiva, creo que hay ciertos elementos que, a primera vista, nos hacen mirar ciertas cosas con algún nivel de preocupación.

Un primer hecho a considerar, es que nuestro patrón de comercio con Corea es fundamentalmente cobre y minoritariamente "no cobre". Estos análisis ya se han presentado el día de ayer en el seminario, pero a nosotros lo que nos preocupa es ver cuál ha sido la evolución a lo largo de los últimos años.

En los últimos años, con todas las consideraciones debidas y tomando cifras proyectadas para 1999, vemos que las exportaciones de cobre han tenido un pequeño incremento anual en el mercado coreano. Sin embargo, "las no cobre" no presentan el mismo resultado. Más bien vemos tasas de crecimiento negativas entre los años '94 y '99. Ciertamente, aquí hay factores que están influyendo. La recuperación de la economía coreana todavía no permite colocar las importaciones chilenas en los niveles que alcanzaron en 1997. No obstante, en términos globales, las importaciones coreanas han mejorado bastante, aún cuando tampoco alcanzan los niveles de 1997.

En consecuencia, "una luz amarilla" que tenemos acá, es que el ritmo de crecimiento de las exportaciones "no cobre" chilenas a Corea, que son la participación minoritaria de nuestros envíos a ese mercado, está creciendo lento, incluso, muestra tasas negativas, las cuales creo que con la recuperación de la economía coreana debieran mostrar cifras positivas.

Un segundo elemento de análisis, que también se desprende del análisis de las exportaciones no cobre, es que 'a priori' Corea no es un socio natural de Chile. Es un socio potencial importante, pero no es un socio natural.

Si analizamos la distribución de las empresas chilenas al mundo, un 25% de los envíos no cobre va a Estados Unidos. Después se ubican Japón, Argentina y Reino Unido como otros mercados importantes. Corea aparece muy abajo, captando sólo el 1,78% de las exportaciones chilenas no cobre.

O sea, realmente estamos frente a un mercado que potencialmente es interesante, pero que hoy, mirado desde el punto de vista de las exportaciones que nos interesa impulsar, es un mercado relativamente pequeño.

Un tercer elemento a considerar, es que si vemos el nivel de penetración de las exportaciones no cobre chilenas en las economías de nuestros socios comerciales nos encontramos con una situación más o menos parecida. Por ejemplo, los envíos no cobre chilenos representan del orden del 3% del total de las importaciones peruanas y en Argentina un poco más del 2%. Sin embargo, en el caso de Corea, representan solamente el 0,13%. O sea, su porcentaje y su presencia en esta nación son considerablemente bajas.

Un cuarto factor que nos interesa señalar y que normalmente la Dirección General Económica (Direcon) lo está evaluando cada vez que se generan este tipo de negociaciones, es cuáles son los esfuerzos fiscales que hay que realizar en estas negociaciones. Mucha gente dice que aquí los esfuerzos fiscales son muy pequeños.

En definitiva, lo que ocurre es que los países reducen sus aranceles a cero en un determinado período por los productos que se están negociando, en forma recíproca. De esta manera, Chile tiene que dejar de percibir lo que actualmente devengan las importaciones coreanas en la aduana chilena y en reciprocidad las aduanas coreanas dejan de cobrar los derechos que actualmente le están cobrando a los exportadores chilenos.

Si excluimos el cobre, porque está afecto a un arancel del 5%, y nos preocupamos exclusivamente de lo que le cobran a los chilenos hoy en Corea y viceversa lo que los chilenos cobramos a los productos coreanos en nuestro país, apreciamos que, en definitiva, los coreanos están pagando entre 23 y 25 millones de dólares al año y los chilenos del orden de 7 millones de dólares anuales. Es decir, Corea actualmente paga más impuestos que los que los chilenos pagan en Corea.

Este es un elemento importante que se debiera revertir en el tiempo, en la medida que las exportaciones no cobre chilenas realmente puedan incrementarse en el mercado interno coreano. Si tenemos éxito en ese proceso, ciertamente, que estos análisis debieran ir modificando sus resultados.

Transparencia Comercial

El último punto que quisiera enunciar y que se desprende de algunas charlas de esta reunión, es el tema de la transparencia. Creo que ha habido algunas dificultades en nuestra relación comercial con Corea que se han reflejado en planteamientos que se han hecho en este Seminario en orden que ciertos precios de algunos productos coreanos son demasiados bajos y que no resisten un análisis de costo. En otras palabras, que los costos de producir algunos de estos artículos en cualquier parte del mundo serían superiores a los que hoy están mostrando las facturas de los productos de origen coreano.

Hay muchas explicaciones para esto. Una de ellas, puede ser que la crisis financiera que ha vivido Corea puede estar contribuyendo a explicar una situación de este tipo. Nosotros hemos vivido esto en el pasado aquí en Chile. Hemos visto que cuando los bancos castigan las acreencias que tienen contra las empresas, sin duda, que las firmas productivas quedan en una posición financiera muy favorable. Se quedan con los activos y con muy pocos pasivos y eso las hace competir en los mercados internacionales en mucho mejor pie que aquellas otras compañías de otros países que sí tienen sus pasivos y que tienen que pagar todos los intereses que devengan de esa deuda.

Por lo tanto, aquí hay un punto por esclarecer. Hay un problema de transparencia. Ha habido situaciones delicadas que, por ejemplo, explican la paralización de las exportaciones chilenas especialmente en 1998, donde -de pronto- las cartas de crédito emitidas por los bancos coreanos no fueron debidamente reconocidas en la banca internacional, porque sencillamente había muchos reparos de parte de los bancos coreanos. Esto, ciertamente, tiene su explicación en la delicada situación financiera por la que estaba atravesando este país, pero, sin duda, que en ese momento los exportadores chilenos se vieron enfrentados a pérdidas y dificultades por operaciones que estaban bien instrumentalizadas, pero que fueron desconocidas por una u otra razón.

Por el lado del panel de los exportadores, también se han detectado numerosas restricciones no arancelarias para la colocación de los productos y esto, tal vez, podría explicar el lento crecimiento que han tenido nuestras exportaciones no cobre en el mercado coreano.

Aspectos positivos de la relación comercial con Corea

Los aspectos positivos de nuestra relación económica con Corea, cabe citar en primer lugar el hecho de que vemos que es un país que se está reformando en su totalidad a raíz de la crisis, que ha anunciado y dado pasos importantes para remover el proteccionismo tradicional que ha tenido el comercio coreano.

También vemos que Corea está levantando ciertas restricciones a las inversión extranjera que han sido muy fuertes en el pasado; que los "chaebols" están siendo reestructurados y se está produciendo una cierta autonomía o independencia de los distintos agentes que participan en las diferentes cadenas productivas o de comercialización de esa nación; y que, asimismo, el sistema financiero se estaría recuperando.

Estos, evidentemente, que constituyen elementos muy positivos que permiten augurar que en el futuro esta economía va a funcionar mejor que como lo ha hecho en los últimos dos años y que, sobre todo, podríamos apostar que a mediano plazo vamos a tener un sistema comercial en Corea que sea posible calificar no como proteccionista -como hemos debido hacerlo en el pasado- sino como una economía abierta como la que las autoridades coreanas plantean que están impulsando hoy.

En este sentido, el mercado coreano aparece como importante. Vemos que es una economía que importa bastante. Corea, de hecho, es uno de los países que muestra uno de los índices de más alto de porcentaje de importaciones respecto al PIB. Sus importaciones representan el 29% del PIB. Obviamente, que este porcentaje es más que el de otros países como Hong Kong, Holanda o Bélgica, pero más alto que Francia, Italia, Venezuela, Perú, Italia, China y otros socios comerciales importantes de Chile.

De manera tal que en Sofofa estimamos que si hay espacio para pensar que la estructura comercial coreana va ser modificada sustancialmente respecto a como funcionó en el pasado, podríamos alimentar la esperanza de que los exportadores chilenos puedan realmente aumentar sus colocaciones en ese país.

Sugerencias de aspectos a considerar en negociación con Corea

Considerando que en esta sesión de clausura se encuentra presente el Director General de Relaciones Económicas Internacionales, don Alejandro Jara, que, probablemente, es la persona que más sabe en Chile de estos temas, puede aparecer como una arrogancia hacer sugerencias. Sin embargo, modestamente, nos permitimos hacer algunos planteamientos.

En primer lugar, en la Sofofa creemos que con Corea hay que negociar lentamente, porque tenemos muchas que aprender y conocer.

Los sectores pesquero, forestal e industrial, por citar algunos, tienen puestas muchas esperanzas en la posibilidad de expandir sus colocaciones en el mercado coreano. Pero, tenemos que analizar bien a fondo las causas que han impedido que en el pasado esto haya ocurrido y si en una negociación bilateral podemos garantizarle a nuestros productores que ese escenario de restricciones que tuvieron en el pasado y que, en la práctica, los limitaron a un crecimiento relativamente lento en sus exportaciones a ese país, va a ser muy distinto y que, realmente, vamos a poder aprovechar todo el potencial importador que la economía coreana tiene.

Este tema unido a la distancia o lejanía entre ambos países y a la falta de mayores vínculos que, en la práctica, hemos tenido en el pasado en este tipo de materias con Corea, nos obligan a ser tremendamente acuciosos en una negociación de esta naturaleza. Hay que invertir tiempo, ocupar a la mejor gente y estudiar bien todas estas materias.

En segundo lugar, los objetivos tienen que ser muy claros. El arancel diferenciado que tiene Corea sigue siendo un mecanismo que permite amparar protecciones efectivas que son de un nivel muy alto. Es decir, ha bajado el promedio arancelario coreano, pero todavía vemos que existen diferencias en el arancel entre los insumos y el valor terminado que hacen que las protecciones efectivas sean altísimas.

Y estas cosas no sabemos ni estamos ciertos de que realmente Corea esté dispuesta a negociarlas con un país pequeño como Chile, porque tenemos que tener claro que estamos entrando en un proceso de mayor apertura a nivel regional y, obviamente, que se están conduciendo negociaciones más amplias dentro del APEC y la OMC y, sin duda, hay socios comerciales que tiene Corea que son mucho más importantes que Chile y que ciertamente van a estar observando lo que nuestro país pueda conseguir en una negociación bilateral.

Lo mismo ocurre con las barreras no-arancelarias, con los subsidios y con las normas de conducta que en el pasado -en períodos de crisis sí- ha observado el sector financiero coreano. Estos son puntos centrales de preocupación de Sofofa y del sector industrial chileno y que creemos que, de alguna manera, debieran quedar recogidos en una negociación bilateral como la que se está emprendiendo.

Los coreanos nos dicen, según las intervenciones que escuchamos ayer en este seminario, que las negociaciones no pueden ser asimétricas. No sé a qué es lo que se refieren. Pero, en definitiva, nosotros estimamos que aquí se deben analizar separadamente ciertos hechos.

Hay productos coreanos que son muy importantes ya en el mercado interno chileno pagando un 11% de arancel o un 10% este año. De manera que sin necesidad de ningún acuerdo ya han captado en algunos productos el 90% de las importaciones, con lo cual han desplazado completamente a todos sus competidores. Evidentemente, que un acuerdo comercial los va dejar a ellos (los productores coreanos) en una posición tal que va a terminar por extinguir la posibilidad de competencia local.

De manera que frente a este tipo de productos tenemos que buscar una remoción arancelaria larga en el tiempo. O sea, tenemos que buscar plazos largos para cierto tipo de productos.

Sin embargo, nosotros vemos que desde un punto de vista fiscal al menos, se podría avanzar relativamente rápido en una negociación para ciertos productos de origen coreano que compiten con similares de origen extranjero y no nacional. Me estoy refiriendo, por ejemplo, a productos que están vinculados con el sector automotriz. Aquí sería factible pensar que una prioridad que podría adoptar Direcon es darle una desgravación rápida a esos productos y a cambio de eso negociar una desgravación rápida para los productos no cobre que Chile tiene interés en colocar en el mercado coreano. Esto deja en bastante equilibrio los esfuerzos fiscales que harían ambos gobiernos.

En consecuencia, estimamos que si Direcon -y su director don Alejandro Jara, presidiendo esta negociación- obtiene un acuerdo rápido en virtud del cual los aranceles que afectan a los pocos productos no cobre chilenos que se están colocando en el mercado coreano, y experimentan rápida y, por otra parte, a cambio de eso, algunos productos de origen coreano, principalmente vinculados con el sector automotriz, obtienen un trato similar, creo que estaríamos bastante parejos y sería una negociación muy simétrica.

Y dejemos para más adelante o para un plazo adicional lo que ocurre con el resto de los productos y el cobre. Si realmente no necesitamos que Direcon negocie por Codelco. Ellos negocian ya muy bien por su cuenta. Entonces, perfectamente podríamos tener una negociación de estas características, sin perjuicio de considerar los otros puntos señalados anteriormente.

Finalmente, creemos que es importante que, al igual como ha ocurrido en eventos similares anteriores, tengamos un trabajo conjunto. Nosotros como Sofofa y no me cabe duda que Fundación Chilena del Pacífico también, estamos dispuestos a dar todo nuestro apoyo y colaboración a la Direcon en esta difícil negociación.

Sin embargo, también consideramos que es muy importante que se tomen en consideración las preocupaciones que se han planteado en este Seminario, especialmente, de parte de sectores productivos nacionales que ven amenazada su existencia en el mercado interno. Que realmente sean acogidas esas inquietudes. En otras palabras, nosotros como país dentro del marco de la OMC tenemos muchos instrumentos que podemos usar y estimamos que aunque firmemos un acuerdo con Corea, si tenemos presunciones fundadas de que se están alterando normas que son convenidas entre todos nosotros en un marco multilateral, esos instrumentos hay que usarlos. Independiente de que tengamos o no tengamos acuerdo debemos usarlos. Tenemos el código de devolución aduanera, el código antidumping y ahora contamos con el instrumento de la salvaguardia. Pero, fundamentalmente, los dos primeros son los más importantes.

En este sentido, aún cuando pensamos que en el marco de los acuerdos cosas como, por ejemplo, el código antidumping, van perdiendo importancia relativa, este tipo de instrumentos en tanto no hayamos experimentado confianza recíproca de que efectivamente estamos actuando con normas que son 100% compatibles con la OMC, debiéramos mantenerlos vigente aun cuando firmemos un acuerdo comercial con Corea.

En síntesis, estas son las modestas propuestas que hacemos como Sofofa en el mejor ánimo de colaborar. Ciertamente un eventual acuerdo con Corea es un muy interesante desde el punto de vista político, pero creemos que hay mucho que obtener de estas negociaciones para que podamos afirmar lo mismo desde el punto de vista económico.

Muchas gracias