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Sumario
- Presentación 3
- Introducción 4
- Contexto y diagnóstico
6
- Fundamentos y principios
de la política 11
- A. Fundamentos 11
- B. Principios 12
-
- Objetivos 14
-
- Líneas de acción
16
- La Agenda Ambiental
del Gobierno 34
A. Plan
de trabajo y compromisos específicos de la Política Ambiental
al año 2000 34
B. Tareas
prioritarias para el perfeccionamiento del sistema 40
C. Grandes
temas ambientales que el país debe abordar 42
- Conclusión 47
PRESENTACIÓN
El documento
"Una Política Ambiental para el Desarrollo Sustentable"
presenta la política del Gobierno de Chile en materia ambiental,
consecuente con lo realizado desde el año 1990.
La preocupación
por el medio ambiente es reciente en el país. Siendo un tema central
en nuestro modelo de desarrollo y decisivo para el futuro de nuestro
país, actualmente concita el creciente interés del conjunto de actores
nacionales y frente a lo cual se constata la existencia de acuerdos
en diversos aspectos, así como discrepancias que a veces llegan
a ser sustantivas.
El Gobierno,
al explicitar su Política Ambiental realiza un esfuerzo de diseño
y coordinación, y ante todo, un gran compromiso con el país. Mostrando
avances y realizaciones muy destacables, el Gobierno parte del principio
que, por naturaleza, la Política Ambiental es permanente y colectivamente
perfeccionable.
Nuestro
objetivo es avanzar en la búsqueda de un amplio consenso nacional
en torno al desarrollo sustentable, que requiere de la participación
de todos los sectores ciudadanos. A este fin, el Gobierno presenta
su Política Ambiental, fija las metas ambientales al año 2000 y
hace una invitación a toda la ciudadanía a participar en el desafío
nacional que significa lograr un desarrollo sustentable para el
país.
Estamos
ciertos que esta Política Ambiental, cuyo objetivo es promover la
sustentabilidad ambiental del proceso de desarrollo, contribuye
al mejoramiento de la calidad de vida de todos los chilenos y al
bienestar de las futuras generaciones del país. Invitamos a todos
a unirse a este gran desafío nacional.
RODRIGO
EGAÑA BARAONA
Director
Ejecutivo
CONAMA
UNA POLÍTICA AMBIENTAL PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE
I. INTRODUCCIÓN
Desde
el advenimiento de la democracia en Chile, el desarrollo sustentable
es un desafío del conjunto de la sociedad y constituye el objetivo
general de la política gubernamental, tal como se afirma en el Mensaje
Presidencial de la Ley sobre Bases Generales del Medio Ambiente:
"Un desarrollo sustentable debe conservar la tierra y el agua,
los recursos genéticos, no degradar el medio ambiente, ser técnicamente
apropiado, económicamente viable y socialmente aceptable."
El Presidente
de la República, don Eduardo Frei Ruiz-Tagle, ha profundizado en
este concepto: "La estrategia de desarrollo sustentable de
Chile está basada en generar las condiciones básicas que permitan
compatibilizar el proceso de crecimiento económico del país, con
la protección del medio ambiente y el uso sustentable de los recursos
naturales, en un contexto de equidad social y económica." Su
objetivo es el mejoramiento equitativo de la calidad de vida de
los chilenos de manera de no comprometer las expectativas de las
generaciones futuras.
El desarrollo
sustentable se puede representar como un triángulo cuyos vértices
el crecimiento económico, la equidad y la calidad del medio
ambiente están en un equilibrio dinámico. Por lo tanto, una
condición fundamental del desarrollo sustentable es la armonización
de las políticas económicas, las políticas sociales y las políticas
ambientales.
En este
contexto, la Política Ambiental procura hacer ambientalmente sustentable
el proceso de desarrollo, velando por "el derecho a vivir en
un medio ambiente libre de contaminación, la protección del medio
ambiente, la preservación de la naturaleza y la conservación del
patrimonio ambiental."
El foco
de la Política Ambiental y su fin último es la calidad de vida de
todos los chilenos y de las generaciones futuras. La gestión ambiental
es una función eminentemente pública, de responsabilidad individual
y colectiva, que requiere del compromiso y la participación de toda
la sociedad civil, incluyendo en ella al sector productivo privado,
de tal forma que el conjunto de la sociedad esté dispuesto a asumir
los costos que implica el implementar tal política. Significa también
un proceso continuo de mejoramiento de la capacidad de gestión del
país.
En Chile,
el debate público sobre la sustentabilidad ambiental se inicia con
la recuperación de la democracia, tras años de ausencia como tema
relevante de la sociedad, debido a los escasos espacios de participación
y la falta de vida cívica democrática. Para avanzar más rápidamente
en materia ambiental es necesario desarrollar una amplia dinámica
de participación y discusión.
La Política
Ambiental del Gobierno para el desarrollo sustentable del país es
consistente con las prioridades programáticas, las que giran en
torno a la modernización y descentralización de la institucionalidad
democrática, la modernización productiva, la superación de la pobreza,
la ampliación del acceso a las oportunidades para todos, y el mejoramiento
de la calidad de vida.
El presente
documento es una declaración de Política Ambiental para el Desarrollo
Sustentable, dirigida al país con el objeto de lograr un compromiso
nacional, público y privado, institucional y cívico, que permita
enfrentar con éxito la responsabilidad que todos tenemos con el
medio ambiente. Esta propuesta se basa en los lineamientos descritos
más adelante, en las tareas establecidas por la legislación vigente,
en las directrices señaladas por el Presidente de la República,
y en la experiencia acumulada en los últimos años por la Comisión
Nacional del Medio Ambiente (CONAMA) y los demás ministerios y servicios
del Gobierno.
La declaración
se funda en principios estables y permanentes, establece objetivos
de mediano y largo plazo y destaca las líneas de acción que deberán
orientar la gestión ambiental del país durante los próximos años.
II. CONTEXTO
Y DIAGNÓSTICO
Chile
es un país en desarrollo que ha tenido un crecimiento económico
alto y sostenido durante la última década, alcanzando tasas anuales
de alrededor de 7%. Como resultado se ha conseguido un ingreso per
capita anual creciente, que, en el año 1997, se acerca a los 5.000
dólares, pero con una fuerte concentración del ingreso: el 20% más
pobre sólo percibe el 6% del ingreso nacional.
El desarrollo
económico chileno se ha basado históricamente en sus recursos naturales,
tanto renovables como no renovables. El futuro desarrollo seguirá
teniendo un componente muy importante de dichos recursos. La minería
del cobre continuará siendo el pilar del desarrollo, aunque con
una representación cada vez más relevante de otros rubros como recursos
forestales, agroindustria, acuicultura, turismo y servicios.
Hay consenso
respecto a que el medio ambiente, en Chile, está fuertemente presionado
por las exigencias que plantea el desarrollo económico y social.
Los esfuerzos de los chilenos para lograr el bienestar económico
han comprometido seriamente la capacidad de renovación y preservación
de los recursos naturales y la calidad del aire, del agua y de los
suelos.
En ausencia
de una normativa ambiental efectiva, el desarrollo económico de
Chile ha significado, durante décadas, la acumulación de un pasivo
ambiental, cuyas expresiones principales son las siguientes:
- Contaminación atmosférica
asociada a las áreas urbanas, a la industria, a la minería y a
la generación eléctrica. En muchas localidades, las emisiones
y las concentraciones ambientales de material particulado, óxidos
de nitrógeno y de azufre, monóxido de carbono, hidrocarburos y
contaminantes peligrosos, como el plomo y el arsénico, superan
la normativa nacional o las recomendaciones internacionales con
un alto costo y riesgo para la salud de la población.
- Altos índices de contaminación
hídrica, por la disposición sin tratamiento de residuos líquidos
domiciliarios e industriales. Lo anterior ha afectado significativamente
a los cursos de agua, como ríos, lagos y borde costero, así como
ha generado contaminación de aguas subterráneas.
- Inadecuado manejo del
crecimiento urbano y sus principales derivados, entre los cuales
destacan los altos índices de contaminación, la escasez de espacios
de contacto con la naturaleza, áreas verdes, de esparcimiento
y recreacionales.
- Inadecuado manejo y
disposición de residuos sólidos, domésticos e industriales, particularmente
los peligrosos, lo que hace de este tema uno de los desafíos principales
de la gestión ambiental.
- Erosión y degradación
de suelos, por la aplicación de técnicas silvoagropecuarias deficientes,
crecimiento urbano y manejo inadecuado de residuos sólidos. En
Chile, los procesos de degradación del recurso suelo han actuado
durante siglos, en particular sobre la disponibilidad de suelo
agrícola productivo y las cuencas hidrográficas.
- Amenazas al bosque
nativo por sobreexplotación y carencia de medidas adecuadas de
protección. El crecimiento sin consideraciones ambientales de
la actividad forestal, la extracción de leña y la fabricación
de carbón amenazan la sustentabilidad del recurso y la diversidad
biológica.
- Pérdida de recursos
hidrobiológicos. Debido a procesos de explotación excesiva de
determinadas especies se han producido situaciones de agotamiento
de la biomasa.
- Deficiente gestión
de sustancias químicas peligrosas. Su uso creciente, sin la existencia
de medidas integrales para prevenir la contaminación, hace que
los riesgos para la salud humana y las emergencias ambientales
puedan presentarse en forma catastrófica.
Desde
1990, la política ambiental del Gobierno se realiza sobre la base
conceptual del desarrollo sustentable. En este período de ocho años,
el país ha sido capaz de lograr simultáneamente altas tasas de crecimiento
económico, ha reducido la pobreza y avanza hacia la recuperación
del deterioro ambiental y la protección del medio ambiente.
Con la
democracia, los esfuerzos iniciales se concentraron en enfrentar
los problemas ambientales más urgentes y abrir el debate público
acerca de ellos. El Gobierno del Presidente Patricio Aylwin Azócar
implementó el primer programa de descontaminación atmosférica para
la Región Metropolitana, a través de la Comisión Especial de Descontaminación
creada para tal efecto. Se estableció, además, planes de descontaminación
para las áreas saturadas aledañas a las principales fundiciones
estatales de cobre.
En materia
de prevención, en ese período se estableció el sistema voluntario
de Evaluación de Impacto Ambiental, mediante un instructivo presidencial.
La operación del sistema voluntario mejoró la viabilidad ambiental
de más de 170 proyectos, cuya inversión total ascendió a 22.000
millones de dólares.
Un paso
sustantivo en el diseño e implementación de la Política Ambiental
chilena fue dotar al país con una moderna legislación y una nueva
institucionalidad ambiental. La Ley sobre Bases Generales del Medio
Ambiente fue promulgada en marzo de 1994, a pocos días del inicio
del segundo Gobierno de la Concertación, encabezado por el Presidente
Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Se trata de una Ley que, por primera vez
en la historia nacional, se hace cargo de la temática ambiental
desde una perspectiva integral, sentando las bases para una gestión
ambiental eficiente y fijando criterios institucionales y regulatorios
que comprometen las acciones del Estado, del sector privado y de
la ciudadanía.
La Ley,
al crear la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA) sin derogar
las competencias de los ministerios y servicios públicos, sienta
las bases para el Sistema Nacional de Gestión Ambiental: una institucionalidad
de tipo transversal y de carácter coordinador, en un marco de descentralización
territorial y de simplicidad administrativa. El Sistema Nacional
de Gestión Ambiental está compuesto por todos los ministerios, organismos
sectoriales de la administración central y los organismos descentralizados
a los que el conjunto de leyes vigentes asigna responsabilidades
y potestades ambientales. El eje coordinador de este sistema es
CONAMA, en interrelación directa con otros organismos del Estado,
los sectores productivos y la ciudadanía.
Con posterioridad
a la promulgación de la Ley, las prioridades gubernamentales en
el área ambiental han estado dirigidas a la elaboración y aplicación
de los reglamentos básicos necesarios para la implementación de
la Ley: el Reglamento del Consejo Consultivo de la Comisión Nacional
y de las Comisiones Regionales del Medio Ambiente; el Reglamento
para la Dictación de Normas de Calidad Ambiental y de Emisión; el
Reglamento sobre Procedimientos y Etapas para Establecer Planes
de Prevención y Descontaminación; y el Reglamento del Sistema de
Evaluación de Impacto Ambiental.
La Ley
de Bases y sus reglamentos proporcionan el marco a partir del cual
se deben ejercer las competencias sectoriales. Otras normativas
complementarias le entregan a diversos ministerios la posibilidad
de regular, entre otras materias, el uso de los recursos naturales
y los efectos de la contaminación en las aguas y en el aire. Existen
así cuerpos jurídicos como la Ley General de Pesca y Acuicultura;
el Código Sanitario; la Ley de Navegación; la Ley de Protección
Agrícola; la Ley 3.133 sobre Residuos Industriales Líquidos; y la
Ley que crea la Superintendencia de Servicios Sanitarios. Además,
falta aún por desarrollar otros cuerpos legales fundamentales, como
la Ley de Bosque Nativo. De todas maneras, es necesario considerar
el perfeccionamiento ambiental de este ordenamiento jurídico.
Chile
ha concurrido a la firma y ratificación de numerosos instrumentos
internacionales vinculados con el medio ambiente, y en ocasiones
ha participado en su generación y seguimiento. Estos acuerdos, foros
o convenios, al ser ratificados por el Parlamento, poseen el rango
de Ley de la República. Entre los acuerdos más relevantes en los
que Chile participa, se pueden destacar:
- La Convención de las
Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
- La Convención sobre
la Diversidad Biológica.
- Programa de Trabajo
Agenda 21
- El Convenio de Viena
y el Protocolo de Montreal (Sustancias Agotadoras de la Capa de
Ozono)
- RAMSAR (protecciones
de humedales)
- CITES (comercialización
de especies protegidas)
- Convenio de Basilea
(movimiento transfronterizo de desechos peligrosos)
- Convención de Lucha
contra la Desertificación.
La asociación
comercial y la integración con otras naciones, y grupos de naciones,
nos enfrenta al imperativo de relacionar la actividad económica
con lo ambiental, más allá del sector exportador.
Un ejemplo
de ello es la negociación sobre el Tratado de Libre Comercio con
Canadá, que ha incorporado por primera vez de modo explícito la
temática ambiental. Asimismo, la asociación de Chile a APEC y la
firma de un Acuerdo Marco con la Unión Europea contemplan también
dimensiones ambientales.
Paralelamente
al proceso de desarrollo del Sistema Nacional de Gestión Ambiental,
la comunidad ha sido convocada a participar en la elaboración de
normas de calidad ambiental, de planes de descontaminación y en
el sistema de evaluación de impacto ambiental. El proceso de participación
ciudadana cumple un doble rol: incorporar las sugerencias de la
sociedad civil organizada a la gestión ambiental y entregar a todos
una cuota de responsabilidad en el cuidado del patrimonio ambiental
de la nación.
Al mismo
tiempo, desde el sector productivo se observa una creciente actitud
positiva para avanzar hacia modalidades de gestión más sustentables,
con la incorporación de procesos de producción limpia, mecanismos
de autorregulación, prácticas y conductas más respetuosas del medio
ambiente y creciente preocupación por la salud y calidad de vida
de la comunidad.
Conjuntamente
con estos logros, la preocupación por la temática ambiental está
creciendo en la sociedad chilena. Existe inquietud por los problemas
relacionados con la actividad productiva como la contaminación
atmosférica, la deforestación y la erosión de suelos y así
también por aquellos asociados a la falta de desarrollo económico,
como la deficiente infraestructura sanitaria y la disposición inadecuada
de basuras.
Estas
preocupaciones se han manifestado en las instancias informales de
participación ciudadana y en forma creciente en aquellas que contempla
la Ley, especialmente en la evaluación de algunos proyectos de inversión,
llegando, en ciertos casos, a situaciones de conflicto.
Sin embargo,
los espacios formales de participación de la ciudadanía no han sido
suficientes y es necesario hacer esfuerzos adicionales para involucrar
a todo el país en el quehacer ambiental.
Existen,
además, juicios fundados sobre la necesidad de consolidar y fortalecer
la institucionalidad actual y de revisar la legislación ambiental,
para que el sistema pueda ser mejorado en los aspectos de recursos
humanos, financieros y capacidad de gestión, entre otros.
En la
actualidad, Chile necesita crear una nueva conciencia ambiental,
basada en un consenso nacional en torno a las preocupaciones ambientales
más relevantes para la gente, para que todos los actores sociales
puedan hacerse co-responsables de la gestión ambiental desde sus
competencias específicas.
III. FUNDAMENTOS
Y PRINCIPIOS DE LA POLÍTICA AMBIENTAL
El desarrollo
sustentable proporciona el marco para la integración de las políticas
ambientales y las estrategias de desarrollo social y económico.
Reconoce que el crecimiento es esencial para satisfacer las necesidades
humanas y para mejorar la calidad de vida. Sin embargo, el desarrollo
debe basarse en el uso eficiente, equitativo y ambientalmente responsable
de todos los recursos escasos de la sociedad, es decir los recursos
naturales, humanos y económicos.
A. LOS
FUNDAMENTOS DE LA POLÍTICA AMBIENTAL
- Calidad de vida de
las personas.
La preocupación
central de la Política Ambiental es la calidad de vida de la gente.
La Ley de Bases del Medio Ambiente define el concepto de desarrollo
sustentable como "el proceso de mejoramiento sostenido y
equitativo de la calidad de vida de las personas, fundado en medidas
apropiadas de conservación y protección del medio ambiente, de
manera de no comprometer las expectativas de las generaciones
futuras".
La calidad
de vida de las personas abarca diversos ámbitos relacionados con
el entorno natural y social, tales como el medio ambiente de trabajo,
la vivienda y el ambiente intradomiciliario; así como la cultura
y el patrimonio cultural.
- Complementariedad entre
el desarrollo socioeconómico y la sustentabilidad ambiental.
Los
éxitos de la política económica pueden ser menoscabados si no
se potencian con logros de carácter ambiental. Es necesario cambiar
el enfoque de contradicción entre economía y medio ambiente, por
el reconocimiento de la complementariedad de sus objetivos últimos:
el bienestar de los ciudadanos. Perseguir este fin, mediante el
crecimiento económico, requiere de la sustentabilidad ambiental,
especialmente para garantizar la disponibilidad, en cantidad y
calidad, de recursos para el desarrollo.
- Equidad social y superación
de la pobreza.
El desarrollo
sustentable persigue integrar las metas sociales con las metas
económicas y ambientales en la búsqueda de la equidad social;
más particularmente, en la lucha contra la pobreza, factor limitante
y crítico del desarrollo chileno.
La equidad
social se refiere a la igualdad de oportunidades en el acceso
a los beneficios del desarrollo y a una calidad de vida digna.
Esto incluye el derecho de todos los ciudadanos, hoy y mañana,
a vivir en un entorno limpio, sano y que permita el goce de la
naturaleza.
En este
contexto, es fundamental el esfuerzo conjugado de las políticas
ambientales y las políticas sociales del país. No es casual que
los sectores más pobres de la población sean los que sufran las
peores condiciones de calidad de vida, y sean los más agredidos
por la contaminación y otras externalidades negativas del desarrollo.
La lucha contra la pobreza tiene un aliado importante en la Política
Ambiental, reforzando así el proceso de desarrollo sustentable
que impulsa el Gobierno.
B. LOS
PRINCIPIOS DE LA POLÍTICA AMBIENTAL
Los siguientes
principios guían la Política Ambiental:
- Políticas públicas
ambientalmente sustentables. La
temática ambiental involucra transversalmente, de manera coherente
e integral, a todos los sectores. La estrecha relación entre ambiente,
calidad de vida y desarrollo productivo obliga a armonizar las
políticas ambientales con las políticas económicas y sociales
.
- Roles del Estado
y de los privados. En
el logro de la sustentabilidad ambiental se entiende que los privados
tienen un rol motor en el proceso productivo, debiendo buscar
la utilización de las mejores tecnologías disponibles y las mejores
prácticas ambientales. Asimismo, el rol del Estado en la Política
Ambiental como protector efectivo del bien común y de los
derechos de los individuos se materializa en servicios públicos
eficientes y oportunos, así como en el fortalecimiento de su capacidad
de fomento, regulación y fiscalización.
- Participación.
Una gestión
ambiental legítima, transparente y socialmente consensuada, es
sólo posible a través de la concurrencia de los intereses y preocupaciones
de la comunidad local, de los académicos, de ONGs, de los propios
afectados, de los grupos de opinión, de los trabajadores, de los
sectores productivos y de la ciudadanía organizada. La participación
permite reconocer las legítimas diferencias entre las partes,
así como buscar acuerdos y consensos ambientales.
- Sustentabilidad.
Es necesario
respetar los límites físicos al uso de los recursos naturales
renovables y no renovables, considerando que el desarrollo chileno
está basado en un grado importante en la utilización de sus recursos.
El derecho de las generaciones futuras para usar y gozar del medio
ambiente y de los recursos naturales exige de las generaciones
presentes un compromiso con la protección de la diversidad de
dichos recursos. La sustentabilidad incorpora el concepto de equidad
intergeneracional.
- Responsabilidad
del causante. Los
responsables de la degradación ambiental deben reparar a los afectados
por los daños sufridos y restaurar el componente ambiental deteriorado.
Este principio reconoce la figura de responsabilidad por daño
ambiental que supera la mera responsabilidad civil. Un componente
del principio de responsabilidad, de carácter preventivo, se expresa
como "el que contamina paga". Quien actualmente contamina,
o que lo haga en el futuro, debe incorporar a sus costos las inversiones
necesarias para evitar la degradación ambiental. Este principio
en ningún caso debe ser interpretado como un derecho adquirido
para contaminar por parte de quien paga.
- Prevención. El
principio preventivo pretende evitar que se produzcan problemas
ambientales. Este principio opera sobre la premisa de que la superación
de los problemas ambientales, una vez producidos, es más costosa
y menos eficaz que su prevención.
- Estabilidad. La
normativa jurídica ambiental debe basarse en reglas claras, coherentes
y sostenidas en el tiempo, de modo de asegurar la confianza de
los actores sociales en el marco jurídico dentro del cual se desenvuelve
la gestión ambiental.
- Gradualismo y mejoramiento
continuo. La
aplicación por etapas de los nuevos requerimientos reconoce que
los problemas ambientales son el resultado de décadas de aplicación
de políticas, en las cuales lo ambiental no era un aspecto relevante
del desarrollo. Por consiguiente, revertir el curso del deterioro
ambiental - y buscar un equilibrio entre el desarrollo económico
y la conservación del patrimonio natural- es una tarea que sólo
puede llevarse a cabo en forma gradual. La sustentabilidad
ambiental no es un estado fijo y no se logra de un día para otro,
sino a través de esfuerzos continuos y mejoras incrementales.
- Perfeccionamiento
del sistema. Este
principio apunta a consolidar y perfeccionar el modelo de gestión
ambiental. Reconoce la necesidad de mejorar la legislación y la
institucionalidad, además de impulsar la adopción de nuevos mecanismos
e instrumentos, para dar estabilidad y continuidad a la Política
Ambiental.
- Responsabilidad
ante la comunidad internacional. Este
principio se refiere al compromiso de cumplir con los acuerdos
internacionales en materia de medio ambiente que Chile ha suscrito.
El país debe reforzar sus posiciones en el ámbito internacional
a fin de asumir su cuota de responsabilidad en la calidad ambiental
global, considerando sus reales posibilidades de poner en práctica
las exigencias de la comunidad mundial.
IV. OBJETIVOS
DE LA POLÍTICA
Objetivo
General
El
objetivo general de la Política Ambiental es promover la sustentabilidad
ambiental del proceso de desarrollo,
con miras a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos,
garantizando un medio ambiente libre de contaminación, la protección
del medio ambiente, la preservación de la naturaleza y la conservación
del patrimonio ambiental.
Objetivos
Específicos
Sobre
esta base, el Gobierno ha determinado siete objetivos específicos
de la Política Ambiental, los que orientarán la acción programática
del Sistema Nacional de Gestión Ambiental. Los primeros tres tienen
por objeto resguardar la salud y la calidad de vida de las personas
y proteger el medio ambiente. Los otros cuatro objetivos son esenciales
en la implementación de los procesos sociales, productivos, institucionales
y legales necesarios para alcanzar el objetivo general de la Política
Ambiental.
- Recuperar y mejorar
la calidad ambiental.
Recuperar
la calidad ambiental básica y mantener los componentes del medio
ambiente en una calidad compatible con la sustentabilidad para
proteger la salud de las personas y de los ecosistemas. Los principales
instrumentos para la recuperación, la mantención y el mejoramiento
de la calidad ambiental son las normas de calidad ambiental, los
planes de descontaminación y las políticas ambientales específicas.
- Prevenir el deterioro
ambiental.
Incentivar
y cautelar la adopción de prácticas compatibles con la sustentabilidad
ambiental en los procesos productivos y las actividades humanas.
Los principales instrumentos preventivos son el Sistema de Evaluación
de Impacto Ambiental, la incorporación de la dimensión ambiental
en las políticas públicas, la educación ambiental, las normas
de calidad ambiental y de emisión, los planes de prevención y
la investigación científico-tecnológica.
- Fomentar la protección
del patrimonio ambiental y el uso sustentable de los recursos
naturales.
Fomentar
la utilización sustentable de los recursos naturales sin comprometer
su disponibilidad y su capacidad natural de renovación. Los instrumentos
contemplados son el marco regulatorio de la Ley, las medidas de
conservación, el manejo sustentable del territorio y el estudio
de los ecosistemas.
- Introducir
consideraciones ambientales en el sector productivo.
Diseñar
e implementar sistemas y procedimientos de certificación y fomento
para asegurar la producción ambientalmente adecuada de productos
nacionales y, por ende, contribuir a su mejor inserción en los
mercados internacionales.
- Involucrar a la ciudadanía
en la gestión ambiental.
Establecer
lineamientos institucionales, conducir procesos de participación
ciudadana en el ámbito establecido por la Ley 19.300 y ampliar
estas instancias de participación ciudadana para involucrar a
la gente en la temática ambiental, ponderando adecuadamente sus
planteamientos. Al mismo tiempo, es necesario generar programas
conducentes a la modificación de conductas y prácticas para hacer
efectiva la co-responsabilidad en el cuidado del medio ambiente.
- Fortalecer la institucionalidad
ambiental a nivel nacional y regional.
Reforzar
la institucionalidad ambiental para lograr la plena aplicación
del Sistema Nacional de Gestión Ambiental, potenciando la dimensión
regional de la gestión ambiental, las capacidades de coordinación
y técnicas de los recursos humanos de CONAMA y de los otros servicios
públicos, el perfeccionamiento de la capacidad fiscalizadora,
y la implementación de un sistema de información ambiental.
Revisar
y modificar la legislación ambiental para lograr un cuerpo normativo
integrador, coherente y eficaz, así como la incorporación de nuevos
instrumentos de gestión, tales como los incentivos económicos
y los mecanismos de autorregulación.
V. LÍNEAS
DE ACCIÓN
De acuerdo
a los fundamentos y a los principios explicitados anteriormente,
a continuación se reseñan las líneas de acción que permitirán materializar
los objetivos ambientales e instrumentales de la Política Ambiental.
Abordar la temática ambiental en toda su complejidad, requiere medidas
de distinto nivel y carácter, que involucren al conjunto de actores
relacionados con el tema.
1. Primer
objetivo: Recuperar y mejorar la calidad ambiental
Los ecosistemas
y los componentes del medio ambiente reciben, y han recibido durante
décadas o siglos, las emisiones, efluentes y residuos provenientes
de actividades industriales, mineras, agrícolas, de transporte y
domésticas. A fin de resguardar la salud de las personas y de los
ecosistemas es necesario realizar acciones en los ámbitos de normas,
monitoreo, planes y políticas, para determinar los límites, alterar
las características y reducir las cantidades de las descargas, logrando
así la recuperación de la calidad ambiental básica.
Las líneas
de acción para mejorar la calidad ambiental son:
- Descontaminación atmosférica
y recuperación de niveles aceptables de calidad de aire.
La política
de control de la contaminación atmosférica comprende la elaboración
y dictación de normas de calidad ambiental con el objetivo de proteger
la salud de las personas. Adicionalmente, el Estado debe establecer
los mecanismos para medir y controlar el cumplimiento de estas normas,
para lo cual deberá dotar a los organismos responsables de instrumentos
de medición, establecer redes de monitoreo de la calidad del aire,
implementar modelos de dispersión de los contaminantes, realizar
inventarios de emisiones al aire, y crear mecanismos de fiscalización
adecuados.
La gestión
de la calidad del aire debe incluir, además, estrategias preventivas
de manejo de emisiones y la elaboración de planes de descontaminación
o de prevención, en aquellas áreas donde se alcanza o sobrepasa
la norma.
Las prioridades
en esta área son la elaboración de normas específicas, el monitoreo
de la calidad de aire, la realización de nuevos planes de prevención
y descontaminación en áreas urbanas y en zonas impactadas por fundiciones
mineras y el seguimiento de las planes que ya están en operación.
- Descontaminación y
recuperación de la calidad de los recursos hídricos para diferentes
usos.
La política
de control de la contaminación hídrica debe determinar y mantener
niveles óptimos de calidad de las aguas, para maximizar sus beneficios
sociales. Esta línea de acción requiere de la clasificación de las
masas de agua, atendiendo a características naturales y usos actuales,
con el fin de establecer normas de calidad ambiental que protejan
las distintas categorías de usos, definiendo estándares para un
adecuado manejo y control de los efluentes. Para ello es necesario
establecer redes de monitoreo de los distintos cuerpos de aguas
marítimos y continentales, así como modelos de dispersión de contaminantes
que den cuenta de la capacidad de asimilación y de comportamiento
de los cuerpos receptores. Posteriormente, corresponde conocer las
características de las distintas cuencas de modo de elaborar, cuando
así se requiera, planes de prevención y de descontaminación hídrica.
Una acción
prioritaria es la descontaminación de cursos asociados a la disposición
de los centros urbanos mayores de 20.000 habitantes, como se expresa
en el Programa de Gobierno.
- Establecimiento de
políticas y perfeccionamiento de normas de manejo de residuos
sólidos domiciliarios e industriales.
Diferentes
reparticiones públicas del Sistema Nacional de Gestión Ambiental
están ejecutando proyectos destinados a diagnosticar y proponer
soluciones para el manejo de los residuos sólidos de las principales
ciudades del país. CONAMA y otras instituciones públicas, coordinadas
por el Ministerio Secretaría de la Presidencia, elaboró una propuesta
de política de gestión integral de residuos sólidos domiciliarios,
que actualmente se está perfeccionando en un grupo de trabajo liderado
por el Ministerio de Economía. Adicionalmente, el Ministerio de
Salud está elaborando un reglamento de manejo de residuos domésticos
y asimilables y otro sobre el manejo sanitario de residuos peligrosos.
- Diseño de políticas
ambientales específicas.
La CONAMA,
en conjunto con grupos de trabajo intersectoriales, público-privados,
está diseñando políticas específicas en temas como el control y
manejo de sustancias químicas, la contaminación acústica y el manejo
de las emergencias o accidentes ambientales.
2. Segundo
objetivo: Prevenir el deterioro ambiental
En el
pasado, frecuentemente las políticas y programas ambientales fueron
reactivos, respondiendo a los problemas una vez surgidos. La prevención
del deterioro ambiental requiere integrar consideraciones ambientales
a los procesos de planificación y toma de decisión relativos a actividades
productivas y de consumo.
Las líneas
de acción para cumplir este objetivo son:
- Evaluación del impacto
ambiental de proyectos de inversión.
El Sistema
de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) es un instrumento de gestión
diseñado para introducir la dimensión ambiental en el diseño y ejecución
de proyectos o actividades que se realicen en el país. Se trata
de asegurar que los proyectos del sector público y del sector privado
sean sustentables desde el punto de vista ambiental.
La implementación
del SEIA (de aplicación obligatoria desde abril de 1997), significa
un desafío y una oportunidad a la modernización del Estado, ya que
exige un alto grado de eficiencia, agilidad y transparencia. Para
esto se requiere trabajar en el desarrollo de una mejor coordinación
entre entidades públicas, en la unificación de criterios sobre la
aplicación de la normativa ambiental vigente y en los criterios
de evaluación de los aspectos difícilmente normables, en los acuerdos
respecto al concepto de sustentabilidad, en la búsqueda de consensos
con el sector privado y la activa, informada y responsable participación
de la ciudadanía. Otro componente importante es la implementación
de un sistema de seguimiento del SEIA, como instrumento, y de los
proyectos aprobados.
La responsabilidad
de implementar y coordinar el funcionamiento del SEIA radica en
CONAMA, la que debe realizar las siguientes acciones específicas,
en coordinación con las demás instituciones del Sistema Nacional
de Gestión Ambiental: consolidar el sistema administrativo de otorgamiento
de permisos ambientales a través de la ventanilla única del SEIA;
administrar y dar seguimiento a los procesos de evaluación de impacto
ambiental de aquellos proyectos o actividades ingresados al sistema;
y desarrollar y perfeccionar las herramientas que sean necesarias
para la adecuada marcha del sistema en Chile.
Asimismo,
CONAMA debe procurar el fortalecimiento de las capacidades técnicas
en regiones; el desarrollo de normativas para crear criterios y
procedimientos homogéneos; la definición de criterios de referencia;
y la precisión de aquellos términos legales relacionados con la
valoración del patrimonio ambiental, con miras a perfeccionar el
sistema.
Adicionalmente,
como parte de una visión estratégica de la Evaluación de Impacto
Ambiental en Chile, es preciso dar atención a las acciones tendientes
a generar las instancias que permitan incorporar la dimensión ambiental
en los proyectos en etapas anteriores al ingreso formal al SEIA,
a través de la capacitación y promoción a los diferentes actores
relevantes en este tema. Finalmente, es necesario coordinar programas
de seguimiento y fiscalización de los proyectos que han sido aprobados
a través del SEIA.
- Promoción de la incorporación
de la dimensión ambiental desde el diseño de los proyectos y actividades
hasta su etapa de ejecución.
Esta línea
de acción se basa en el principio preventivo y persigue generar
un cambio en la concepción del tema ambiental, pasando a ser una
materia central en la toma de decisiones.
- Incorporación de la
dimensión ambiental en el diseño de las políticas públicas.
Las políticas
públicas sectoriales procuran el desarrollo sustentable de Chile.
Para ello, es necesario incorporar consideraciones ambientales en
el diseño de dichas políticas, tales como: educación, energía, desarrollo
urbano, transporte y vialidad, borde costero, ordenamiento territorial,
recursos hídricos, fomento de la pequeña y mediana empresa, innovación
tecnológica, desarrollo forestal, pesca, minería, comercio internacional
y desarrollo productivo.
El Gobierno
pone especial énfasis en la dimensión ambiental de los instrumentos
de planificación del territorio, como son los planos reguladores
comunales e intercomunales, y los planes regionales de desarrollo
urbano. Dicho énfasis permitirá prevenir los problemas ambientales
de manera más efectiva.
La prevención
del deterioro ambiental pasa, necesariamente, por la educación,
ya que la forma más efectiva de prevenir los problemas ambientales
radica en los cambios conductuales de la gente, especialmente en
aquellas instancias responsables por la formación de niños, jóvenes
y los futuros profesionales. Dada la importancia de la conducta
de las personas y la calidad del recurso humano, el Gobierno está
coordinando acciones para integrar decididamente la educación ambiental,
en el marco de la Reforma Educacional, en todos los niveles y modalidades
de la educación, desde la pre-básica hasta la formación de recursos
humanos calificados para la gestión ambiental. También fomenta un
mayor rol de la educación superior en la generación de conocimiento
científico específico ambiental y en la formación de recursos humanos
calificados para la gestión ambiental.
- Desarrollo del programa
de dictación de normas de calidad ambiental y de emisión.
Las normas
ambientales cumplen un doble objetivo: correctivo y preventivo.
Las normas de calidad ambiental, primarias y secundarias, definen
los objetivos de calidad de los medios que la sociedad se da para
sí en un determinado momento, y son revisadas cada cinco años. Al
alcanzar el nivel, establecido por la norma, se desencadenan los
mecanismos para elaborar planes de prevención de la contaminación,
con el objeto de impedir que se sobrepase dicha norma.
Las normas
de emisión también son herramientas de prevención, ya que permiten
disminuir, de manera precautoria, las emisiones de acuerdo a un
objetivo de calidad, aún cuando no exista una norma de calidad establecida
para dicho contaminante.
El elemento
central de la política de control de la contaminación ambiental
de origen industrial es determinar la calidad de los medios, de
modo de asegurar el máximo beneficio social en su uso, para lo cual
la definición de normas de calidad ambiental se hace imperativa.
Es en este ámbito donde se focalizan los mayores esfuerzos. No obstante,
para algunas sustancias, la definición normativa partió por el establecimiento
de normas de emisión al medio hídrico y al aire, debido a la necesidad
de regular estas sustancias, habiendo incertidumbre científica-técnica
en la información de base para la definición de normas de calidad.
Esta línea
contempla implementar el programa priorizado de dictación de normas
de calidad y de emisión. De aquí al año 2000, el país contará con
aquellas normas relevantes para el proceso de desarrollo y acordes
con su expansión económica, permitiendo así proteger mejor la salud
de las personas, su calidad de vida y el patrimonio ambiental.
- Investigación científica
y tecnológica
La investigación
científica permite entender los temas ambientales, tomar decisiones
informadas, establecer metas adecuadas, lograr y evaluar el funcionamiento
de los programas, además de optimizar los sistemas de gestión ambiental.
En la elaboración de normas, planes y líneas de base se está impulsando
la realización de estudios científicos y técnicos. Un ejemplo a
destacar es el proyecto Catastro y Evaluación de Recursos Vegetacionales
Nativos de Chile.
Con estos
fines se propone promover y fomentar la investigación ambiental
y tecnológica en las áreas ambientales prioritarias a través de
los organismos competentes, enfatizando la generación de información
de carácter público, como asimismo se promoverá el intercambio de
experiencias con otros países.
3. Tercer
objetivo: Fomentar la protección del patrimonio ambiental y el uso
sustentable de los recursos naturales
Para cumplir
este objetivo es necesario establecer y mejorar los estándares y
medidas de conservación, manejo y utilización sustentable de los
recursos naturales, contribuyendo a la formulación de políticas
de Estado, que cautelen el patrimonio ambiental natural.
El desarrollo
sustentable de los recursos naturales renovables implica mantener
la capacidad de regeneración de estos recursos y la integridad de
los ecosistemas de los cuales dependen. Su gestión debe realizarse
en forma integral, en reconocimiento del amplio espectro de sus
usos y valores, incluyendo no sólo la producción de bienes, sino
también los servicios que prestan como hábitat de especies, parques
recreacionales, la mantención de la biodiversidad y otros.
En relación
a los recursos naturales no renovables, se busca asegurar su uso
eficiente desde el punto de vista económico y social. Una política
de sustentabilidad ambiental para estos recursos debe estimular
la extracción eficiente, procesos de refinación y elaboración limpios,
así como programas que estimulen el reciclaje y el desarrollo de
sustitutos. Con este mismo fin debe destacarse el uso de instrumentos
fiscales que faciliten el logro de la sustentabilidad ambiental
de estos recursos.
Las líneas
de acción propuestas son:
- Dictación del marco
regulatorio sobre recursos naturales señalado en la Ley 19.300
y otros cuerpos legales.
La Ley
de Bases contempla una serie de mandatos, orientados a proteger
la biodiversidad, a tutelar la preservación de la naturaleza y a
conservar el patrimonio ambiental.
Ello implica
el desarrollo del marco legal y el perfeccionamiento del Sistema
Nacional de Áreas Silvestres Protegidas; la dictación de la normativa
regulatoria para el fomento e incentivo a la creación de áreas silvestres
protegidas de propiedad privada; la promulgación del reglamento
de clasificación de especies según su estado de conservación; el
desarrollo de inventarios de especies de flora y fauna; y la formulación
de planes de manejo que regulen el uso y aprovechamiento de los
recursos naturales renovables.
Del mismo
modo se debe asegurar la sustentabilidad ambiental de áreas consideradas
como monumentos naturales, particularmente los santuarios de la
naturaleza, los sitios de importancia paleontológica y los monumentos
arqueológicos que dependen de la Dirección de Bibliotecas, Archivos
y Museos, organismo descentralizado del Ministerio de Educación.
- Definición y establecimiento
de estándares y medidas de conservación para los siguientes recursos
naturales patrimoniales:
- Biodiversidad: Se avanza
en la puesta en marcha del Convenio sobre Diversidad Biológica,
a través de la elaboración de la estrategia nacional para la conservación,
manejo y uso sustentable de la biodiversidad y el diseño de un
plan de acción; así como el establecimiento de sistemas de información
en biodiversidad.
- Bosque Nativo: El
Gobierno pone énfasis en la dictación de un marco normativo que
regule la conservación, uso y manejo sustentable del recurso bosque
nativo, el fomento de prácticas adecuadas de manejo, y el desarrollo
de programas de seguimiento del estado del recurso.
- Recursos hidrobiológicos:
Las orientaciones en esta materia se dirigen a perfeccionar su
administración mediante la formulación de planes de manejo que
definan estrategias sustentables de explotación, complementen
los estándares actuales de conservación, e incorporen en forma
gradual consideraciones ambientales a nivel de ecosistemas.
- Recursos hídricos:
Se prioriza la formulación de planes de manejo para la utilización
sustentable de ríos, cuerpos lacustres, aguas subterráneas y aguas
costeras y el análisis de las modificaciones legales en cuanto
a su acceso.
- Suelos: La creación
de normativas específicas que regulen su uso sustentable y su
conservación; la incorporación de actividades de recuperación
en zonas degradadas; la homogenización y actualización de la información
de suelos en Chile; y la zonificación agroecológica del territorio.
- Reforzamiento de la
institucionalidad forestal.
El Ministerio
de Agricultura está trabajando en esta línea que se expresará en
el próximo envío de un proyecto de ley que crea una Subsecretaría
Forestal y el Servicio Forestal. El sentido de esta reformulación
institucional es fortalecer la capacidad del Gobierno en materias
como la promoción y fiscalización de un uso sustentable de los recursos
forestales.
- Diseño de bases para
el manejo sustentable del territorio, de cuencas hidrográficas
y de zonas costeras.
Esta línea
de acción se orienta a promover la incorporación del concepto de
cuenca hidrográfica, como unidad de planificación física, así como
la actualización de los instrumentos de ordenamiento territorial
vigentes, introduciendo en ellos consideraciones ambientales y ecosistémicas.
Particular atención se presta a la dimensión ambiental de la política
nacional de borde costero.
- Conocimiento de los
ecosistemas.
El diseño
de los estándares y medidas de conservación requiere un adecuado
nivel de conocimiento de variables ecológicas, tales como las tasas
de reciclaje, los flujos de energía, las interacciones entre comunidades,
la sucesión ecológica, la evolución de los ecosistemas y los efectos
antrópicos benéficos y perjudiciales para ellos. Para esto, el Gobierno
se ha propuesto estimular a los centros académicos, las universidades
y los institutos de investigación, para que contribuyan a generar
una línea de base ambiental a nivel regional y nacional.
4. Cuarto
objetivo: Introducir consideraciones ambientales en el sector productivo
chileno.
La introducción
de las consideraciones ambientales en el sector productivo debe
hacerse tomando en consideración la heterogeneidad que este sector
tiene en el país. El desarrollo productivo se lleva a cabo con actividades
tan disímiles como el artesanado, la pequeña industria, la mediana
industria nacional y la gran empresa transnacional, orientadas sea
al mercado local sea al mercado internacional. Cada sector plantea
problemas de gestión ambiental muy diferentes.
Las líneas
de acción para lograr este objetivo incluyen:
- Promoción de estándares
de calidad ambiental internacionalmente aceptados para incorporarlos
en los productos y procesos productivos chilenos.
Para ello,
CONAMA desarrolla un programa de trabajo conjunto con los ministerios
sectoriales y el sector privado, concentrando los esfuerzos en los
recursos naturales renovables. Los programas de Gobierno se focalizan
en la entrega de información y capacitación para las pequeñas y
medianas empresas. Particularmente importante aparece la vinculación
con la normativa ISO 14.000.
- Diseño y adopción de
sistemas de certificación ambiental.
CONAMA
apoya al sector productivo en el desarrollo de programas de certificación
ambiental con miras a incorporar segmentos significativos del sector
exportador. Para ello se está elaborando propuestas de ecoetiquetado
y sellos verdes.
Esta línea
de acción se relaciona también con el desarrollo y plena aplicación
del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental como instrumento
de apoyo a la sustentabilidad de nuevos proyectos.
- Fomento de la producción
limpia.
La incorporación
de criterios de producción ambientalmente sustentables y de gestión
ambiental preventiva (producción limpia), en los sectores públicos
y privados, contribuye a mejorar el desempeño ambiental y la competividad
del sector productivo.
La política
de producción limpia está conformada por el conjunto de acciones
de fomento y regulación que se orientan a la adopción gradual de
tecnologías limpias en las diferentes áreas de desarrollo productivo
del país, especialmente en el sector exportador.
Para ello,
el Ministerio de Economía coordina con el sector privado, CONAMA,
y otros organismos del Estado, un conjunto de acciones y compromisos
orientados principalmente a la pequeña y mediana empresa. La política
considera diversas dimensiones, tales como la articulación público-privada;
la utilización de instrumentos de fomento; la coordinación entre
instituciones de fomento, regulación y fiscalización; el fortalecimiento
de la infraestructura tecnológica; y el soporte y aumento de las
capacidades en las empresas.
En este
contexto, se estimula la investigación y la transferencia de tecnologías
ambientales, procurando optimizar la cooperación internacional,
así como entre diversos sectores económicos, aprovechando la tecnología
informática existente.
Otra actividad
en esta línea de acción es la difusión de guías técnicas de control
de contaminación según procesos productivos, un trabajo coordinado
por CONAMA.
- Complementariedad entre
la Política Ambiental y el comercio exterior.
El Gobierno
profundiza los esfuerzos para complementar y potenciar las políticas
económicas especialmente la relativa a comercio internacionalcon
la Política Ambiental en el ámbito nacional, regional e internacional.
Esto exige
mejorar la coordinación de las políticas, el diseño de instrumentos
complementarios y, especialmente, la armonización de las negociaciones
y acuerdos, así como los procedimientos de solución de controversias
ambientales y comerciales con los lineamientos de la Organización
Mundial del Comercio.
La participación
activa de Chile en foros internacionales como la OMC, y regionales
como APEC y MERCOSUR, presentando una postura país frente a los
temas ambientales en el comercio exterior, es un elemento importante
de este objetivo. Para ello es necesario mantener una coordinación
permanente entre CONAMA y el Ministerio de Relaciones Exteriores.
5. Quinto
objetivo: Involucrar a la ciudadanía en la gestión ambiental
La inclusión
del principio participativo implica un desafío para el Estado en
el que recae la responsabilidad última de promover y asegurar un
adecuado involucramiento ciudadano, así como para el resto
de los actores sociales que intervienen en las decisiones, ya que
constituye un elemento central de la sustentabilidad. La Ley 19.300
señala que "Es deber del Estado facilitar la participación
ciudadana y promover campañas educativas destinadas a la protección
del medio ambiente", otorgándole un carácter de obligatoriedad
al tema.
Asimismo,
la participación ciudadana es considerada en la Ley como un instrumento
de gestión ambiental y como un elemento de los demás instrumentos.
Esto significa que la participación constituye un requisito fundamental
para el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental; para la dictación
de Normas de Calidad Ambiental y de Preservación de la Naturaleza
y Conservación del Patrimonio Ambiental; para la dictación de Normas
de Emisión; y para los Planes de Prevención o Descontaminación.
Así, la participación ciudadana es un tema transversal, cuyo fin
es incorporar la opinión informada de todos los interesados en las
decisiones de la autoridad ambiental.
Hasta
ahora, los mecanismos de participación formal, focalizados en los
diversos instrumentos de la Ley, no siempre han permitido un involucramiento
efectivo y sistemático de los ciudadanos interesados en participar
en la gestión ambiental. Por esta razón el Gobierno, a través de
CONAMA, trabaja actualmente en el desarrollo de nuevos canales y
modalidades de participación social.
Al mismo
tiempo, Chile requiere que su gente se comprometa con el cuidado
del entorno natural, haciéndose co-responsable de su preservación.
Es tarea del Gobierno generar mecanismos educacionales que inviten
a hacerse cargo de las tareas ambientales, sobre todo a nivel de
la juventud; y buscar nuevos caminos para hacer efectiva la co-responsabilidad
ciudadana sobre el medio ambiente.
Las líneas
de acción de este objetivo son:
- Consolidación de los
mecanismos de participación ciudadana de la Ley 19.300.
Las características
más recurrentes de los procesos participativos son: el desconocimiento
de la legislación ambiental por parte de la ciudadanía; la falta
de información de los actores o la información manipulada en favor
de ciertos intereses; la ausencia de diálogo entre las partes involucradas;
la poca capacidad organizativa de los afectados; la urgencia de
algunos por revertir el pasivo ambiental histórico y prevenir los
efectos no deseados asociados a los nuevos proyectos de inversión;
la intervención de intereses no ambientales pero estrechamente ligados
a ellos, como los económicos, sociales y políticos.
Estas
características muchas veces operan como un obstáculo para el adecuado
desarrollo de la participación ciudadana, por lo que se hace necesario
impulsar sistemas de participación capaces de entregar y recoger
la información a tiempo y en todas las direcciones, además de abrir
mayores posibilidades de diálogo entre las partes.
CONAMA
está coordinando y fomentando la puesta en marcha de modalidades
de participación ciudadana en la definición de normas y planes de
descontaminación y en la evaluación de proyectos transregionales
y regionales ingresados al SEIA.
- Fortalecimiento del
rol de los Consejos Consultivos como espacio institucional de
representación ciudadana.
Las actividades
a realizar para fortalecer los Consejos Consultivos de CONAMA y
de las COREMAS incluyen el diagnóstico de su funcionamiento, la
elaboración de un reglamento de sala y la revisión del reglamento
de la Ley. Otro aspecto importante es la creación y administración
de un fondo de apoyo a la gestión de estos órganos consultivos de
CONAMA.
- Formación del Consejo
Nacional de Desarrollo Sustentable en Chile.
Diversos
capítulos de la Agenda 21, el plan de acción acordado por los países
en la Cumbre de Río y adoptado por Chile, recomiendan establecer
a nivel de cada país un Consejo Nacional de Desarrollo Sustentable,
instancia multi-sectorial para seguir la implementación de las estrategias
y políticas de desarrollo sustentable. Esta visión reconoce que
el desarrollo sustentable es preocupación de todos, requiriendo
los esfuerzos del Gobierno, universidades y centros académicos,
ONGs, los trabajadores, los empresarios y la comunidad. Con este
fin se propone instaurar con un mandato oficial, estipulando su
rol y responsabilidades, el Consejo Nacional de Desarrollo Sustentable
de Chile, cuyo centro es el conjunto de los Consejos Consultivos
de CONAMA y de las COREMAS.
- Diseño y aplicación
de modalidades de participación ciudadana destinadas al involucramiento
de nuevos sectores de la población en la gestión ambiental.
A partir
de la definición de un público objetivo amplio (jóvenes, scouts,
iglesias, y otras organizaciones), CONAMA inicia a partir del último
trimestre de 1997 un proceso destinado a promover el liderazgo e
involucramiento de la gente en la gestión ambiental.
La idea
es extender el ámbito estrictamente referido a los instrumentos
de gestión de la Ley para desarrollar iniciativas de participación
en torno a convenios, seminarios, mesas de trabajo, talleres, agendas
comunes, campañas y otras herramientas que permitan impulsar tareas
educativas y participativas sobre el medio ambiente.
En este
contexto, CONAMA ha diseñado una agenda de trabajo cuyos objetivos
en el corto plazo son: fomentar el tema ambiental en la agenda de
participación social; fortalecer el involucramiento de la ciudadanía
en la vigilancia ambiental; desarrollar el potencial de relaciones
relativas a la participación ambiental ciudadana con las municipalidades;
y explorar mecanismos de colaboración entre CONAMA y universidades.
- Revitalización de la
educación ambiental
La Ley
de Bases incorpora la educación ambiental como uno de los principales
instrumentos de gestión ambiental y lo define como un "proceso
permanente de carácter interdisciplinario, destinado a la formación
de una ciudadanía que reconozca valores, aclare conceptos y desarrolle
las habilidades y las actitudes necesarias para una convivencia
armónica entre seres humanos, su cultura y su medio bio-físico circundante".
Es deber
del Estado facilitar procesos educativos, en el nivel formal e informal,
a través de los cuales se generen aprendizajes orientados a desarrollar
conductas favorables al medio ambiente. En este contexto se propone
crear un Consejo de Capacitación y Educación Ambiental a nivel gubernamental,
el cual será coordinado bajo el concepto de co-responsabilidad por
CONAMA y el Ministerio de Educación. Este Consejo se desarrolla,
principalmente, en el contexto de la reforma educacional, e involucra
a todos los sectores gubernamentales que necesiten o puedan hacer
aportes a la formación de la ciudadanía..
Algunos
alcances de esta propuesta se relacionan con planes de descontaminación,
planes contra la desertificación, biodiversidad, economía ambiental,
bosque nativo, salud ambiental, entre otros, los cuales no pueden
quedar excluidos en la formación de una ciudadanía ambientalmente
consciente. Asimismo, hacemos especial énfasis en la formación profesional
de todas las carreras universitarias, con especial atención a aquellas
formadoras de profesores.
- Implementación del
primer fondo ambiental creado por ley en Chile, el Fondo de Protección
Ambiental
En el
marco de la Ley de Bases se creó el Fondo de Protección Ambiental,
a cargo de CONAMA, destinado a financiar proyectos y actividades
orientados a la protección o reparación del medio ambiente, la preservación
de la naturaleza y la conservación del patrimonio ambiental. Este
Fondo representa un mecanismo concreto de participación ciudadana
en materias ambientales y constituye el primer fondo ambiental creado
por ley en Chile.
6. Sexto
objetivo: Reforzar la institucionalidad ambiental a nivel nacional
y regional
La institucionalidad
creada por la Ley 19.300, que da origen al Sistema Nacional de Gestión
Ambiental, designa a CONAMA como el eje coordinador de las políticas
y estrategias ambientales, compuesta por un órgano rector (Consejo
Directivo de Ministros), un órgano ejecutor (Dirección Ejecutiva),
un órgano consultivo (Consejo Consultivo) y regionaliza su accionar
a través de Comisiones Regionales de Medio Ambiente.
La Ley
de Bases no modifica las atribuciones de los organismos sectoriales
que tienen competencias ambientales, pero entrega mecanismos transversales
de coordinación a CONAMA y, especialmente, a su Consejo Directivo.
Estos, más los instrumentos de gestión incluidos en el Sistema Nacional
de Gestión Ambiental y la participación de la ciudadanía en la gestión
ambiental, constituyen los medios para diseñar y desarrollar una
gestión ambiental integral.
La gestión
de los primeros años, luego de aprobada la Ley, ha permitido identificar
las fortalezas y debilidades del modelo institucional elegido, frente
a opciones más tradicionales como la creación de un Ministerio de
Medio Ambiente o de una subsecretaría inserta en un ministerio político
o sectorial.
La Política
Ambiental busca afinar y aprovechar la institucionalidad vigente,
sin desestimar la posibilidad de cambios legales e institucionales,
luego de haber evaluado el funcionamiento del actual sistema en
su plena operación. En este campo, CONAMA asume los déficits de
gestión ambiental existentes, especialmente en áreas donde el pasivo
ambiental es más crítico.
Considerando
lo anteriormente expuesto, la propuesta de reforzamiento institucional
contiene las siguientes líneas de acción:
- Fortalecimiento del
Sistema Nacional de Gestión Ambiental.
En las
políticas provenientes de los sectores de Economía, Obras Públicas,
Agricultura, Bienes Nacionales, Salud, Minería, Vivienda y Urbanismo,
Energía, Transporte y Telecomunicaciones, Planificación, Defensa,
y Educación reside el mayor volumen de decisiones especializadas
con efecto ambiental. Esta línea busca robustecer la responsabilidad
que le cabe a todos los organismos públicos y al sector privado
en el tema, de modo que los principios de sustentabilidad ambiental
estén incorporados en estas políticas.
Su cumplimiento
requiere una gestión política del tema ambiental de CONAMA en conjunto
con los más alto niveles de los ministerios que componen el Sistema
Nacional de Gestión Ambiental. Además, se impulsa el rediseño y
reforzamiento de las unidades ambientales de los diferentes ministerios,
dotándolas de los recursos y las capacidades funcionales que les
permitan contribuir en forma más efectiva a la elaboración de las
políticas, planes y programas sectoriales.
- Formulación de un Presupuesto
Nacional Ambiental.
Es necesario
desarrollar instrumentos para conocer el esfuerzo público global
y por sector en el tema ambiental, en particular la elaboración
de un presupuesto ambiental consolidado, que incluya el gasto de
todos los ministerios y servicios públicos cuyas acciones tengan
relevancia en la gestión ambiental gubernamental.
- Consolidación del rol
coordinador de CONAMA.
El rol
fundamental de CONAMA es de coordinación. De este modo, la institución
cumple un rol de facilitador y promotor de la gestión ambiental
en el país, apoyando y reforzando la labor de otras organizaciones,
especialmente de los ministerios y servicios públicos del Sistema
Nacional de Gestión Ambiental. La colaboración con otras instancias
organismos del Estado, el sector productivo, el mundo académico,
las organizaciones no gubernamentales, asociaciones sociales y la
ciudadanía es el común denominador de toda la acción de CONAMA.
Para ello,
se está potenciando el trabajo de CONAMA con las instituciones públicas
del Sistema Nacional de Gestión Ambiental, y con diferentes organismos
privados, mediante la elaboración de agendas de trabajo compartido.
- Dimensión regional
de la gestión ambiental.
La temática
ambiental refleja la enorme riqueza ecológica de Chile. En este
sentido es necesario desarrollar en CONAMA y en el Sistema Nacional
de Gestión Ambiental una agenda de trabajo que recoja esta diversidad
y riqueza regional y local.
Con el
objeto de potenciar la institucionalidad ambiental se está fortaleciendo
la gestión ambiental regional y local a través de una cooperación
estrecha con los intendentes, los consejos regionales, las gobernaciones
provinciales y los gobiernos municipales. La gestión ambiental regional
y municipal debe aprovechar los mecanismos asociativos (región -
municipio e intercomunales, entre otros) para mejorar la participación,
así como la coordinación de los actores en el territorio.
Un especial
énfasis está puesto en reforzar la gestión ambiental regional en
la coordinación de políticas ambientales y en el Sistema de Evaluación
de Impacto Ambiental, pues es en las regiones donde se materializan
la mayor parte de las inversiones. En este contexto se está en un
decidido proceso de consolidar y fortalecer las Direcciones Regionales
de CONAMA, dotándolas de capacidades funcionales acorde a sus obligaciones.
- Formación del recurso
humano del Sistema Nacional de Gestión Ambiental.
Es necesario
desarrollar planes y programas de capacitación y de perfeccionamiento
continuo de los funcionarios públicos que forman parte del Sistema
Nacional de Gestión Ambiental. Las capacidades técnicas y habilidades
de gestión y coordinación son esenciales para asumir de manera eficiente
y eficaz los desafíos que plantea la temática ambiental.
Esto se
está realizando a través de la ampliación de los actuales programas
de capacitación, becas de perfeccionamiento, cursos cortos, y formación
de post-grado.
- Perfeccionamiento de
la capacidad fiscalizadora sectorial y regional.
La existencia
de regulaciones adecuadas es fundamental para la protección del
ambiente y la salud pública, pero sólo constituye un primer paso.
El siguiente paso esencial es el cumplimiento de éstas, es decir:
lograr que los grupos regulados lleven a cabo en forma integral
la normativa ambiental. El cumplimiento de la normativa requiere
de un gran esfuerzo por parte del Estado en su fomento, exigencia
y control.
En el
actual proceso de creación de un marco regulatorio básico ambiental,
en particular el desarrollo de normas y de nuevos planes de descontaminación,
se hace necesario avanzar en el reforzamiento de la funciones fiscalizadoras
ambientales de los sectores a nivel nacional y regional, fomentando
la coordinación interinstitucional en el tema. En relación al Sistema
de Evaluación de Impacto Ambiental, CONAMA debe asumir funciones
de seguimiento y coordinación de la fiscalización.
En el
mediano plazo, la tarea del Gobierno es el reordenamiento y modernización
del sistema de fiscalización ambiental, lo cual abarca temas como
la autorregulación, la declaración obligatoria de emisiones contaminantes,
la calificación nacional de actividades industriales, y la implementación
de un sistema integral de fiscalización.
Además
de fortalecer los mecanismos de comando y control, es necesario
avanzar en el desarrollo de otros instrumentos voluntarios y económicos.
- Puesta en marcha del
Sistema Nacional de Información Ambiental.
Se avanza
en la implementación del Sistema Nacional de Información Ambiental
(SINIA), regionalizado, de carácter público, destinado a apoyar
la gestión ambiental y la toma de decisiones estratégicas a nivel
sectorial y regional. El SINIA tiene carácter descentralizado, coordinado
desde CONAMA, basado en información proveniente de las instituciones
de Gobierno, y nutrido desde CONAMA y otras fuentes públicas y privadas.
El SINIA,
como diseño, se plantea como un sistema coordinador o ventana que
facilita la conexión entre los buscadores de información ambiental
y las fuentes de información, para el uso general y para la gestión
en particular. Se concibe como una agrupación de módulos orientados
a sistematizar la información ambiental proveniente de diversas
fuentes. También, en este sistema la ciudadanía encontrará información
general sobre la calidad de los diferentes medios que conforman
el medio ambiente (aire, agua y suelos), políticas específicas,
normas ambientales y legislación ambiental, entre otras.
Actualmente
se dispone de una plataforma tecnológica con conexión a Internet
que constituye parte de la estructura de soporte del SINIA, que
debe ser complementada. Se ha incorporado la información
disponible en el Centro de Documentación de CONAMA y las fichas
de los estudios de evaluación de impacto ambiental ingresados al
SEIA. A disposición pública se contempla poner información tal como:
el sistema de información jurídica ambiental, un módulo de contaminación
atmosférica de la Región Metropolitana, el sistema de información
sobre biodiversidad (BDMBiodiversity Data Management), resúmenes
de estudios y consultorías realizados por CONAMA, la información
relativa a las asociaciones vegetacionales del Catastro de los Recursos
Vegetacionales Nativos de Chile y un módulo de información ambiental
general.
7. Séptimo
objetivo: Perfeccionar la legislación ambiental y desarrollar nuevos
instrumentos de gestión
La opción
de la Política Ambiental es la plena aplicación de la Ley de Bases
y el modelo institucional. A partir de esta experiencia se están
evaluando las modificaciones y perfeccionamientos que se requieran.
Las líneas
de acción que CONAMA desarrolla en relación a este objetivo incluyen:
- Perfeccionamiento del
marco legislativo ambiental de la Ley de Bases y otros cuerpos
legales.
La primera
línea de acción es poner en plena aplicación la legislación existente,
con especial énfasis en los instrumentos de gestión de los recursos
naturales ya descritos en relación al objetivo de fomentar la protección
del patrimonio ambiental y el uso sustentable de los recursos naturales.
Simultáneamente,
la experiencia de aplicación de la Ley y sus reglamentos sobre normas,
planes y evaluación de impacto ambiental ha identificado áreas donde
la legislación ambiental puede ser mejorada. Una tarea importante
es el perfeccionamiento de la legislación, con el fin de hacer más
ágil y eficaz la operación del Sistema Nacional de Gestión Ambiental.
Más allá
de la Ley de Bases y sus reglamentos, la definición de una institucionalidad
ambiental coordinadora, unida a la creciente legitimidad de la temática
ambiental, ha determinado que gran parte de la normativa existente
desde hace muchos años haya comenzado a aplicarse en forma cada
vez más estricta. De ahí también surge la necesidad de adecuar el
ordenamiento jurídico en materia de regulación ambiental.
Es necesario
considerar el perfeccionamiento ambiental de otros cuerpos legales,
tales como la legislación sobre bosques, pesca, aguas, suelos, saneamiento,
desarrollo urbano y ordenamiento territorial, regulación económica,
minería y navegación, entre otros.
- Revisión de las normas
ambientales del país para evaluar la validación, la modernización
o la derogación de los diversos cuerpos legales que la componen,
según corresponda.
El catastro
de legislación y normativa ambiental realizado en 1992 arrojó como
resultado la identificación de 1.200 normativas ambientales, dispersas
en diversos cuerpos legales. Muchas de ellas se consideran obsoletas
o inaplicables; algunas son demasiado amplias y sujetas a la interpretación
y discreción de las autoridades; otras son poco efectivas para la
protección del ambiente y la salud; y finalmente existen áreas donde
los vacíos en la normativa permiten actividades que atentan contra
el medio ambiente y la salud.
El Acuerdo
de Cooperación Ambiental suscrito entre Chile y Canadá, en el contexto
del Tratado de Libre Comercio, contiene una definición muy específica
de legislación ambiental, y el país se compromete al cumplimiento
pleno de toda la normativa ambiental que cabe dentro de ese concepto
en julio del año 1999. Para ello, en una primera etapa se están
revisando todas las normas jurídicas definidas en el tratado.
Paralelamente
a este esfuerzo, se ha iniciado un trabajo tendiente a la revisión
de la totalidad de la normativa ya citada, para lograr la meta de
armonizar la legislación ambiental vigente, y llenar los vacíos
que se encuentren. Este esfuerzo puede significar revisiones de
la propia Ley 19.300, con el objetivo de abordar la tarea de readecuación
normativa, que expresamente el legislador no consideró, al discutirse
dicha ley, y que dado el grado de desarrollo de la temática ambiental,
se hace necesario reestudiar.
- Nuevos instrumentos
de gestión ambiental
En materia
del desarrollo de nuevos instrumentos de gestión ambiental, se propone
lo siguiente:
Inducir
comportamientos en favor de la calidad ambiental, a través de incentivos
y desincentivos económicos, en particular de mercado. Los impuestos
verdes, los cargos o tarifas, las ecoetiquetas, los fondos ambientales
y los subsidios, entre otros, son instrumentos interesantes a considerar
en esta etapa de maduración de la gestión ambiental nacional. En
este campo, es necesario buscar una adecuada armonización entre
la política económica y la política ambiental. CONAMA trabaja en
forma prioritaria en el desarrollo de un sistema de permisos de
emisión transables.
Las líneas
de acción específicas son las siguientes:
- Desarrollo de las cuentas
ambientales y las cuentas satélites de recursos naturales importantes
para la toma de decisiones estratégicas a nivel nacional. Esto
significa el reforzamiento de los sistemas de información económico-ambientales,
para avanzar en la dirección de la sustentabilidad.
- Impulso a los esfuerzos
de valoración económica de los recursos naturales y los impactos
ambientales, con el fin de reforzar las tareas que se realizan
en materia de la evaluación costo-beneficio de los proyectos de
normas ambientales, planes de descontaminación y evaluación de
impactos ambientales, así como apoyar el desarrollo y aplicación
de instrumentos económicos de gestión ambiental.
- Implementación de acuerdos
voluntarios, en particular de los sectores productivos, como un
instrumento de autorregulación y de responsabilidad en la gestión
ambiental.
- Introducción de la
evaluación ambiental estratégica como un instrumento de alcance
más amplio, aplicable a las políticas sectoriales, a las estrategias
de desarrollo regional, a ciertas políticas macroeconómicas, como
una manera de hacerse cargo de efectos ambientales acumulativos
o no considerados en el enfoque de proyectos individuales y aislados.
Estas
líneas de acción apuntan a lograr una gestión ambiental económicamente
eficiente, con especial atención en los costos y beneficios - privados
y sociales- que significa llevar a cabo la regulación ambiental.
Es por eso también que se pone mayor énfasis en una gestión ambiental
preventiva que se adelanta a los mayores costos que puede implicar
la recuperación ambiental.
VI. LA
AGENDA AMBIENTAL DEL GOBIERNO
La Agenda
Ambiental del Gobierno concretiza los objetivos y las líneas de
acción de la Política Ambiental en tres ámbitos específicos: a)
un plan de trabajo que identifica los compromisos en relación a
los siete objetivos de la Política Ambiental; b) las tareas prioritarias
para el perfeccionamiento de la gestión ambiental en Chile; y c)
la identificación de los grandes temas ambientales en los cuales
el país debe avanzar durante los próximos años.
A. PLAN
DE TRABAJO Y COMPROMISOS ESPECÍFICOS DE LA POLÍTICA AMBIENTAL AL
AÑO 2000
Para cada
uno de los objetivos de la política se han identificado tareas prioritarias
y compromisos específicos que configuran el plan de trabajo del
Gobierno del Presidente Frei en materia ambiental. Estos compromisos
están planteados en forma de metas a cumplir. El logro de tales
compromisos durante los próximos años significará avanzar en forma
sustantiva en el cumplimiento de los objetivos de la Política Ambiental.
1. Primer
objetivo: Recuperar y mejorar la calidad ambiental.
Aire
- Se habrá puesto en
marcha el nuevo Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica
de la Región Metropolitana.
- Se habrá puesto en
marcha los planes de descontaminación de Caletones, de María Elena
y Pedro de Valdivia, de Potrerillos y de Talcahuano.
- Se habrá avanzado en
mejorar la calidad ambiental de Chuquicamata, Paipote y Ventanas,
cumpliendo la normativa vigente en relación a los contaminantes,
material particulado respirable y anhídrido sulfuroso.
- Se habrá establecido
sistemas de monitoreo meteorológico y de calidad del aire en los
principales centros poblados del país, con el fin de identificar
las áreas o zonas de cumplimiento, latencia o saturación.
- Se habrá establecido
sistemas de modelación de la calidad atmosférica en la zona central
del país a fin de gestionar las emisiones presentes y futuras
en las áreas más sensibles de las Regiones Metropolitana, V y
VI.
Agua
- Se habrá clasificado
los recursos hídricos del país, en relación a los usos del agua,
para efectos de determinar objetivos de calidad ambiental y se
habrá establecido sistemas estandarizados de medición de las calidades
del agua.
- Se habrá establecido
las zonas de cumplimiento, latencia o saturación de las principales
cuencas hidrográficas del país.
- Se habrá iniciado la
elaboración de los planes de descontaminación y/o prevención correspondientes
a las principales cuencas hidrográficas en incumplimiento.
- Se habrá puesto en
operación el tratamiento de las aguas servidas producidas por
los centros urbanos del país de acuerdo a la política gubernamental
para las empresas sanitarias.
Residuos
sólidos
- Se implementarán políticas
y programas para el manejo de residuos sólidos domiciliarios y
de residuos sólidos industriales, hospitalarios y mineros, incluyendo
el reforzamiento de la capacidad institucional para regular y
fiscalizar su gestión.
- A nivel nacional, se
habrá identificado y estudiado los sitios adecuados para la disposición
final de residuos sólidos domiciliarios, para las principales
ciudades del país.
- Se habrá establecido
una política para el manejo uso, tratamiento y disposición
de los lodos no peligrosos generados por las plantas de tratamiento
de residuos líquidos.
- Se habrá establecido
un sistema de control del tratamiento y disposición final de los
residuos industriales peligrosos en los principales centros urbanos-industriales
del país.
Normativa
- Se habrá promulgado
o estarán en proceso de dictación las normas del programa priorizado
de dictación de normas ambientales sobre: ruido (revisión del
DS nº 286); emisión de residuos industriales al alcantarillado;
material particulado respirable (PM10); reglamento técnico de
control de la contaminación lumínica; reglamento técnico sobre
condiciones acústicas de las viviendas; emisión a cuerpos de agua
superficiales; emisión al aire de arsénico; plomo en aire; emisión
de olores de la industria de la celulosa; material particulado
sedimentable en la cuenca del río Huasco; norma de calidad de
agua para proteger diferentes usos; y se habrá revisado las normas
actualmente vigentes.
- Se habrá definido límites
o niveles de riesgo admisible para las principales pesticidas
en cuerpos de agua superficial.
- Se habrá definido nuevos
contaminantes y parámetros a regular contenidos en el Programa
Priorizado de Normas 1998 - 2000.
2. Segundo
objetivo : Prevenir el deterioro ambiental.
- Se habrá consolidado
el Sistema de Evaluación del Impacto Ambiental (SEIA), calificando
los proyectos de inversión que se presenten al sistema vía estudios
o declaraciones de impacto ambiental dentro de los plazos establecidos
por la Ley.
- Se habrá elaborado
y puesto en marcha un sistema de seguimiento del cumplimiento
de las condiciones establecidas en las resoluciones de calificación
ambiental de proyectos sometidos al SEIA.
- Se habrá diseñado e
implementado políticas específicas en los siguientes ámbitos:
gestión ambientalmente racional y segura de las sustancias químicas,
uso ambientalmente seguro de los pesticidas y una política sobre
el ruido.
- Estará en operación
un programa de respuesta ante accidentes químicos, coordinado
con la Oficina Nacional de Emergencias (ONEMI) del Ministerio
del Interior.
- Se implementarán los
componentes ambientales de los Acuerdos y Foros Económicos en
los que Chile participa, tales como el Acuerdo Marco con la Unión
Europea, APEC, OECD y, particularmente, el Acuerdo de Cooperación
Ambiental entre Chile y Canadá. En relación a este último, se
constituirán sus diferentes órganos, se diseñarán sus instrumentos
y se elaborará y ejecutará su Programa de Trabajo.
- Se habrá participado
en el avance en la negociación e implementación, según corresponda,
de los principales acuerdos internacionales de carácter ambiental
asumidos por Chile, tales como: la Convención Marco sobre Cambio
Climático, el Convenio de Diversidad Biológica, el Protocolo de
Montreal, el Programa o Agenda 21, el Convenio de Basilea, la
Convención sobre Desertificación y otros instrumentos y foros
internacionales de relevancia.
- Cada Ministerio y Servicio
Público que conforma el Sistema Nacional de Gestión Ambiental,
avanzará en la formulación de una política ambiental, enmarcado
en la Política Ambiental de Gobierno, que abarca las líneas de
acción sectoriales.
- Se habrá establecido
una estrategia de ordenamiento sustentable del territorio, de
modo de introducir consideraciones ambientales en los instrumentos
existentes, en particular planes reguladores, planes intercomunales
y planes de desarrollo regional y de borde costero.
3. Tercer
objetivo: Fomentar la protección del patrimonio ambiental y el uso
sustentable de los recursos naturales.
- Se habrá avanzado en
la consolidación del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas
del Estado; se habrá definido la normativa que regirá las Áreas
Silvestres Protegidas de propiedad privada; y se habrá elaborado
el reglamento de clasificación de especies según estado de conservación.
- Se habrá precisado
las orientaciones básicas que enmarquen una estrategia de protección
de la diversidad biológica en el país.
- Se habrá establecido
políticas y marcos legales para el uso sustentable de los recursos
naturales renovables, en particular el bosque nativo y la pesca.
- Se habrá elaborado
un plan de modernización de la institucionalidad regulatoria y
su eficiencia en relación a los recursos naturales.
- Se habrá reforzado
la institucionalidad del sector forestal.
- Se habrá establecido
objetivos y un marco de política para la consideración de la ecotoxicidad
de sustancias residuos.
4. Cuarto
objetivo: Introducir consideraciones ambientales en el sector productivo.
- Se habrá elaborado
e implementado una política de fomento a la certificación ambiental
del sector productivo, en particular aquel orientado a la exportación.
- Se habrá puesto en
marcha las políticas de desarrollo productivo ambientalmente sustentable,
en particular la de producción limpia.
- Se habrá desarrollado
instrumentos de incentivo y desincentivo económico al comportamiento
ambiental del sector productivo.
- Se habrá promovido
la incorporación de la dimensión ambiental y la participación
ciudadana en las etapas tempranas del diseño de proyectos productivos.
- Se habrá establecido
normas de eficiencia energética en la producción de electrodomésticos,
motores industriales y construcción de edificios.
5. Quinto
objetivo: Involucrar a la ciudadanía en la gestión ambiental.
- Se habrá garantizado
el involucramiento y la responsabilidad ciudadana en la gestión
ambiental a través del perfeccionamiento de las metodologías de
participación ciudadana en los principales instrumentos de gestión
ambiental (SEIA, Planes y Normas), a fin de resguardar la igualdad
de oportunidades para los ciudadanos y sus organizaciones representativas.
- Se creará y dotará
de atribuciones al Consejo de Desarrollo Sustentable de Chile
con el fin de incorporar el programa de la Agenda 21 en el proceso
de desarrollo nacional.
- Se habrá ampliado los
recursos del Fondo de Protección Ambiental a fin de extender la
cobertura de los proyectos ambientales comunitarios.
- Se habrá incorporado
la temática ambiental en el curriculum educacional, en el contexto
de la Reforma de la Educación.
- Se habrá ejecutado
programas destinados a generar cambios culturales y valóricos
en el tema ambiental por parte de la ciudadanía, desarrollando
acciones en el ámbito de la educación ambiental y las organizaciones
ciudadanas.
6. Sexto
objetivo: Fortalecer la institucionalidad ambiental a nivel nacional
y regional.
- Se habrá consolidado
la estructura y funcionamiento de la Comisión Nacional del Medio
Ambiente, tanto del Consejo Directivo, el Consejo Consultivo y
las Comisiones Regionales del Medio Ambiente, como la vinculación
con municipios y gobernaciones.
- Se habrá ampliado el
alcance y fortalecido la capacidad del Sistema Nacional de Gestión
Ambiental, instrumento fundamental para el logro de las políticas
ambientales.
- Se habrá establecido
mecanismos de vinculación con organizaciones sociales como asociaciones
empresariales, sindicatos, organizaciones de base, ONGs, universidades,
colegios profesionales y parlamentarios a fin de fortalecer la
gestión ambiental.
- Se habrá definido una
política y puesto en operación un nuevo programa de formación
y capacitación de recursos humanos en temas ambientales, fundamentalmente
del sector público, pero también del sector privado.
- Se habrá reforzado
las Oficinas Regionales de la CONAMA en recursos humanos, técnicos
y financieros.
- Se habrá revisado y
rediseñado el sistema de fiscalización de las regulaciones ambientales.
- Al año 2000, el Sistema
Nacional de Información Ambiental (SINIA) estará operativo, en
todos sus módulos de información, tanto a nivel nacional como
regional, lo que permitirá a la ciudadanía la consulta de información
ambiental de que disponen las instituciones públicas nacionales
y facilitará el contacto con bases de información de terceros.
7. Séptimo
objetivo: Perfeccionar la legislación ambiental y desarrollar nuevos
instrumentos de gestión.
- Se habrá perfeccionado
los instrumentos legales y reglamentarios de la Ley de Bases del
Medio Ambiente, incluyendo las reformas al Reglamento de Evaluación
del Impacto Ambiental y la promulgación de los Reglamentos sobre
manejo y regulación de los recursos naturales.
- Se habrá ordenado la
normativa ambiental nacional para dar cumplimiento al Acuerdo
de Cooperación Ambiental Chile-Canadá.
- Se habrá incorporado
instrumentos económicos a la gestión ambiental: permisos de emisión
transables, cargos para el control de la contaminación, incentivos
económicos para la producción sustentable.
- Se habrá reforzado
las Cuentas del Patrimonio Ambiental con el perfeccionamiento
de las existentes y el inicio del trabajo en las cuentas del recurso
agua.
- Se habrá diseñado un
conjunto de indicadores de desarrollo sustentable como contribución
a la toma de decisiones en política ambiental.
B. TAREAS
PRIORITARIAS PARA EL PERFECCIONAMIENTO DEL SISTEMA
La opción
del Gobierno es consolidar y perfeccionar el modelo de gestión ambiental,
para lo cual se han identificado ocho tareas prioritarias. Estas
tareas de la Agenda Ambiental apuntan a generar un diálogo distinto
en el tema ambiental, cambiando el enfoque confrontacional por uno
que busque un consenso nacional en torno a las reales preocupaciones
ambientales y al conjunto de acciones que debemos realizar para
avanzar hacia la sustentabilidad ambiental.
-Explicitar
y discutir la Política Ambiental.
El Gobierno
ha planteado su compromiso con el desarrollo sustentable orientado
a mejorar la calidad de vida de los chilenos, buscando el equilibrio
entre el crecimiento económico, la equidad ambos necesarios
para la superación de la pobreza y la protección del medio
ambiente. Si bien la búsqueda de este equilibrio ha sido una tarea
gubernamental desde el año 1990, hasta ahora el Gobierno no ha
difundido explícitamente su Política Ambiental. Es objetivo inmediato
de CONAMA dar a conocer esta Política Ambiental a nivel nacional
y regional, para su puesta en común y enriquecimiento con las
ideas, proposiciones o comentarios que de ello resulten. Además
esta política deberá expresarse en políticas ambientales regionales
y sectoriales.
-Lograr
un consenso nacional sobre la Política Ambiental.
Es necesario
impulsar un debate nacional para generar consenso en torno a la
Política Ambiental. Por tratarse de una temática nueva, el país
ha constatado la dificultad que conlleva el tratamiento de las
materias ambientales. En el contexto de este debate, la sociedad
debe ser capaz de clarificar sus diferencias e identificar acuerdos
para consolidar una visión nacional común, en definitiva una Política
de Estado en esta materia. Para ello se debe realizar un debate
sobre la materia ampliamente participativo, que permita avanzar
en una interpretación nacional común sobre el tema ambiental.
-Ampliar
la participación ciudadana.
El involucramiento
de la ciudadanía en el tema ambiental debe consolidarse cada vez
más. La solución de los problemas ambientales no sólo le corresponde
al Gobierno, a los empresarios o a los ecologistas, sino que a
todas las personas. Para ello, el Gobierno ha decidido impulsar
un proceso de participación que apunta al involucramiento real
de la gente en la gestión ambiental.
-Fortalecer
el Sistema Nacional de Gestión Ambiental.
La institucionalidad
ambiental creada por la Ley de Bases es un sistema donde CONAMA
ejerce un rol coordinador de los ministerios y servicios con competencia
ambiental que mantienen sus facultades en esta materia. La agenda
ambiental busca reforzar la co-responsabilidad en el tema, de
modo que los principios de sustentabilidad ambiental estén incorporados
en cada una de las políticas sectoriales del Gobierno.
-Asumir
la dimensión regional.
La temática
ambiental refleja la enorme riqueza y heterogeneidad ecológica
de Chile y la diversidad de las cuestiones ambientales. En este
sentido, es necesario desarrollar en CONAMA una agenda que recoja
esta diversidad y riquezas locales, fortaleciendo el trabajo de
coordinación entre CONAMA, los Intendentes y los Gobiernos Regionales.
-Dar gobernabilidad
al tema ambiental.
El medio
ambiente atañe tanto al Estado como a la sociedad civil, incluyendo
organizaciones sociales y empresariales, sindicatos, organizaciones
de base, ONGs, universidades, colegios profesionales y parlamentarios.
El debate político sobre el medio ambiente, legítimo y necesario,
saldrá fortalecido con el diálogo, los consensos y el respeto
de las legítimas diferencias con el conjunto de actores que en
el país participan de la discusión ambiental.
-Revisar
la institucionalidad y legislación ambiental.
Chile
cuenta con una Ley de Bases del Medio Ambiente y sus reglamentos
principales en operación. Existen juicios fundados para sostener
que este sistema puede ser mejorado, con el fin de hacerlo más
ágil y eficaz. El Gobierno desea abrir la posibilidad de perfeccionar
la legislación e institucionalidad ambiental. La tarea de revisar
el conjunto de la legislación ambiental se ha iniciado en el contexto
del Acuerdo de Cooperación Ambiental con Canadá, que deberá completar
en un plazo de dos años.
-Gestionar
adecuadamente la CONAMA.
CONAMA
tiene responsabilidades propias que entrega la Ley de Bases del
Medio Ambiente, fundamentalmente en tres campos: en la prevención
del deterioro ambiental, en la recuperación de la calidad ambiental
y en la protección de los recursos naturales. Sacar adelante estos
objetivos exige contar con una institución ágil y eficiente, que
se haga cargo de las responsabilidades que tiene y de los intereses
ciudadanos sobre el tema. El objetivo es lograr que CONAMA se
optimice en una herramienta para ello.
C. GRANDES
TEMAS AMBIENTALES QUE EL PAÍS DEBE ABORDAR
La gestión
pública en materia ambiental desde 1990 se ha centrado en la puesta
en marcha del marco legislativo e institucional, además de enfrentar
los principales problemas ambientales del país. En esta etapa, corresponde
ir más allá de la consolidación del modelo y de los principales
instrumentos de gestión ambiental establecidos por la Ley 19.300.
Es necesario profundizar las acciones emprendidas hasta ahora y
tomar posición sobre algunas materias ambientales no resueltas todavía.
Durante
los próximos años el Gobierno se compromete a generar las orientaciones
que permitirá al país hacer frente a los problemas identificados
como los grandes temas ambientales que preocupan a la ciudadanía.
Abordar estos temas requerirá consultar y trabajar en conjunto con
todos los interesados y afectados por la temática para ampliar los
niveles de consenso sobre los juicios valóricos, soluciones técnicas
y posiciones del país. El compromiso, esfuerzos y creatividad de
todos los sectores de la sociedad son esenciales para abordar estos
nuevos temas y hacer una realidad de la sustentabilidad ambiental.
-Gestión
integrada del recurso agua. Existe
consenso sobre la necesidad de incorporar la dimensión ambiental
del recurso hídrico, en relación a tasas de extracción y calidad,
a fin de enfrentar de manera integrada la gestión del recurso hídrico
para asegurar su conservación, su calidad y su uso racional. En
este ámbito es fundamental desarrollar una política ambiental integrada
del recurso agua. Los contenidos básicos de una propuesta de política
hídrica incluyen la clasificación de los cursos de agua según sus
posibles usos, identificando cuencas críticas por sobredemanda;
la asignación racional del recurso; el establecimiento de criterios
de calidad para estos usos, que se traduzcan en normas de calidad;
y el diseño de instrumentos y modelos de regulación para conservar
el recurso y asegurar la calidad requerida. También el país debe
generar capacidades para tener una visión prospectiva de las demandas
del recurso hídrico y su impacto sobre las fuentes y los ecosistemas.
-Conservación
y uso sustentable de la Diversidad Biológica. La
protección de la diversidad biológica es responsabilidad del Estado
para lo cual debe adoptar acciones y medidas tendientes a conservar
los ecosistemas, las especies y los recursos genéticos. Esta responsabilidad
se expresa en la administración de un sistema nacional de áreas
silvestres protegidas; en el fomento e incentivo de la creación
de áreas silvestres protegidas de propiedad privada; la elaboración
de reglamentos de clasificación de especies de flora y fauna silvestres
según su estado de conservación; la actualización de catastros y
inventarios de ellas; y la implementación de un sistema de fiscalización
de las normas de preservación y conservación. También el país debe
avanzar en la definición de prioridades de la Estrategia Nacional
de Biodiversidad que debe concretarse en un plan de acción.
-Definición
de políticas y sistemas de gestión para los recursos naturales renovables
(forestales y pesqueros). Chile
realiza una explotación intensiva de los recursos pesqueros y forestales
silvestres que lo identifica y resalta a nivel mundial. Esta actividad
económica requiere de marcos regulatorios eficientes y estables.
La sustentabilidad, tanto de la actividad económica como de la base
de los recursos naturales, depende de la eficiencia de dichos marcos
regulatorios. Su falla implica costos sociales para todos los chilenos
e hipoteca el futuro de las generaciones venideras. Si bien recientemente
se ha avanzado en la actualización de las normas legales que regulan
dicha actividad, se requiere completar este proceso mediante la
dictación de la Ley del Bosque Nativo y la actualización de aspectos
de la Ley de Pesca y Acuicultura. La sustentabilidad debe significar
tambien la creciente valorización de los recursos naturales patrimoniales
de la nación, fomentando un uso cada vez mas noble de los mismos.
-Certificación
y acreditación de la calidad ambiental de los productos chilenos.
Un elemento
insoslayable de la política ambiental es la búsqueda de la integración
entre el manejo ambiental y los procesos productivos. En este plano,
se dan dos dimensiones: la nacional y la internacional. Respecto
a la primera, se requiere incorporar al proceso de desarrollo productivo
el derecho de la comunidad a estar informada acerca de las características
de los productos que consume. Respecto a la segunda, se debe prestar
cada vez mayor atención a las exigencias de mercados cada vez más
marcados por exigencias de calidad ambiental. El esfuerzo de certificación
de productos y procesos debe irse acrecentando, para aumentar así
la legitimidad, la competitividad y la eficiencia del sector productivo
del país.
-Ordenamiento
territorial o regulación del comportamiento espacial.
Es necesario ir más allá de la regulación del uso del territorio
expresado en los planes reguladores e incentivos a la desconcentración
territorial para fijar una política coordinada y eficaz de ordenamiento
territorial. Una primera tarea será determinar aquellas situaciones
en las cuales es necesario la regulación u ordenamiento del territorio.
Es esencial, por una parte, integrar el territorio en el manejo
ambiental, reconociendo los límites naturales de los ecosistemas,
condición necesaria para la aplicación de normas, planes y los instrumentos
económicos. Por otra parte, el ordenamiento territorial contribuye
al logro de los objetivos ambientales, por lo cual corresponde impulsar
el desarrollo de instrumentos de regulación del territorio.
-Calidad
de vida en las ciudades.
Se reconoce que la concentración de población y el crecimiento urbano
son materias netamente ambientales, en el sentido amplio e integral
de medioambiente, y de ellos se deriva buena parte de otros problemas
ambientales relevantes, como lo son la contaminación del aire de
las ciudades, la contaminación de aguas por vertimientos de aguas
servidas, y la contaminación de suelos por disposición inadecuada
de residuos sólidos. Consecuentemente, el desarrollo urbano debe
incorporar consideraciones de sustentabilidad ambiental, destinadas
a minimizar las externalidades y los problemas de concentración.
Esta materia debe verse en relación con el tema anterior de ordenamiento
territorial.
-Política
Ambiental en Minería. La
política ambiental en minería no se ha explicitado en un documento
formal. Esta política debe abordar la complejidad del manejo de
los recursos naturales no renovables, en general, y en particular
en el sector minero. Se trata de materias difícilmente separables
de otras preocupaciones nacionales prioritarias en los ámbitos social
y económico, que obligan a pensar necesariamente en el largo plazo,
en responsabilidades intrageneracionales e intergeneracionales.
Los elementos de la política ambiental en minería se enfocarán hacia
incentivar el compromiso de la minería con el desarrollo sustentable;
fomentar la actividad minera ambientalmente responsable; no discriminar
entre la minería privada y la estatal; exigir como mínimo el cumplimiento
con la normativa ambiental; promocionar la aplicación de instrumentos
de incentivo y de gestión voluntaria; y reconocer las diferencias
entre la pequeña minería y la mediana y gran minería.
-Energía
y medio ambiente. Existe
conciencia en el país acerca de que el tema energía y medio ambiente
debe ser tratado desde una perspectiva tal que integre las distintas
connotaciones que debe tener un desarrollo energético sustentable,
puesto que en materia ambiental las consecuencias que tiene la utilización
de las diversas fuentes energéticas son notables, destacándose planes
tan diversos como el social y cultural, el ecológico, el territorial
y la salud pública. Es necesario que nuestra política energética
integre consideraciones ambientales para optimizar el desarrollo
energético en los ámbitos sociales, ambientales y económicos. En
el marco de la política energética, se requiere consolidar los espacios
de aplicación de las energías renovables como alternativa económicamente
viable en determinados sectores, en especial el rural. Asimismo,
se deben establecer los mecanismos institucionales que facilitan
el desarrollo de proyectos en el área de eficiencia energética.
-Hacerse
cargo del pasivo ambiental. Por
siglos, la actividad humana en Chile ha ido provocando daños en
el medio ambiente, en algunos casos recuperables, en otros casos
acumulativos y en proceso de agravamiento. Las políticas ambientales
en aplicación se han concentrado en la mitigación de los problemas
más agudos que afectan a grandes grupos de población, y a prevenir
que las nuevas actividades y proyectos produzcan daños a futuro.
En una próxima etapa, será necesario examinar los problemas crónicos
provocados en el pasado por sobreexplotación, descuido o tecnologías
que hoy serían consideradas inadecuadas. De este examen surgirán
los antecedentes para que el país pondere sus compromisos para emprender
tareas de largo plazo, para sanear o reestablecer lo que es recuperable
y valioso para las generaciones futuras.
-Compromiso
con los problemas ambientales globales y sus efectos en Chile. La
emergencia de la problemática ambiental internacional ha traído
consigo un interés global por dar solución, más allá del estricto
marco nacional, a los impactos en el medio ambiente. Es el caso
del agujero en la capa de ozono, de los cambios de clima producidos
por las emisiones de gases de efecto invernadero, de los avances
de las zonas desérticas, del transporte y comercio internacional
de sustancias químicas y residuos peligrosos, y de la pérdida de
ecosistemas, especies y recursos genéticos, entre otros fenómenos
globales. Chile ha asumido compromisos internacionales en esta temática,
pero es necesario profundizar en el conocimiento de los efectos
de los problemas ambientales mundiales en el país y en la puesta
en práctica de los acuerdos suscritos, considerando las reales posiblidades
e intereses nacionales.
-Fiscalización
y cumplimiento de las regulaciones ambientales.
Los actuales esfuerzos tendientes a la descontaminación ambiental
y el manejo sustentable de los recursos basan su efectividad en
un sistema regulatorio y fiscalizador extremadamente precario e
inadecuado, que combina importantes vacíos en cuanto a atribuciones
y capacidades en algunas áreas, con superposición múltiple en otras.
El cumplimiento de metas cada vez más sofisticadas y exigentes hace
necesario revisar el actual esquema con una perspectiva a largo
plazo, independiente de las rigideces impuestas por las prácticas
históricas. La revisión y el correspondiente rediseño deberían llevarse
a cabo cuanto antes, para hacer posible el inicio del largo proceso
de cambios legales e institucionales encaminados a poner en marcha
un sistema fiscalizador moderno, eficiente y efectivo, adecuado
a la gran tarea de protección y recuperación de la calidad ambiental.
-Educación
ambiental y cambio cultural. Los
esfuerzos desplegados hasta ahora, tendientes a garantizar el adecuado
involucramiento ciudadano en la implementación de los distintos
instrumentos de gestión ambiental, han puesto en evidencia dos aspectos
relevantes: en primer lugar, desmistifica la apatía ciudadana por
participar en el proceso de gestión ambiental, pero al mismo tiempo
revela una falta de formación y conocimiento de los temas ambientales
que afectan directamente la eficacia del proceso de participación.
Por ello, el Gobierno implementará estrategias de educación, orientadas
a producir cambios culturales y valóricos sostenibles en el largo
plazo por parte de la ciudadanía.
-Límites
y compatibilidades entre los derechos privados y los intereses públicos
en materia ambiental. Se
debe determinar en la aplicación diaria la forma y los ámbitos que
tendrán las regulaciones ambientales en relación al derecho de propiedad
y al derecho a emprender. La definición de un justo equilibrio entre
estos aspectos generará reglas claras para la comunidad, los privados
y el Estado, respecto de los ámbitos de restricciones que el interés
público puede poner a la actividad privada.
-Introducción
de consideraciones ambientales en los instrumentos de la política
económica. Hasta
ahora, las decisiones importantes que se han tomado en materia de
política económica en el país han prescindido en la práctica de
incluir consideraciones ambientales. Sin embargo, aspectos tales
como la política fiscal (impuestos), el presupuesto nacional, los
ajustes macroeconómicos, la política cambiaria, la política arancelaria
y otros, tienen a menudo consecuencias sobre el medio ambiente y
los recursos naturales que no son desdeñables. Se requiere, pues,
un esfuerzo para hacer más armónicos ambos componentes fundamentales
de la estrategia de desarrollo sustentable.
VIII. CONCLUSIÓN
Mediante
el presente documento "Una Política Ambiental para el Desarrollo
Sustentable", el Gobierno declara los fundamentos y principios
de la Política Ambiental, define sus objetivos, establece las líneas
de acción para conseguir éstos, y fija su Agenda Ambiental hasta
el año 2000.
El Gobierno
realiza esta declaración desde el convencimiento de que la sustentabilidad
ambiental junto con el crecimiento económico y la equidad
social, pilares de nuestro modelo de desarrollo es una tarea
colectiva de todos y cada uno de los chilenos: es un desafío nacional
que a todos compete.
Por ello,
esta declaración constituye la pieza sobre la que avanzar en un
amplio consenso nacional en torno al desarrollo sustentable, que
permita la participación activa y fecunda del conjunto de la sociedad
chilena en la construcción de un futuro mejor.
Junto
con un firme compromiso de Gobierno, el enunciado del plan de trabajo
en materia ambiental hasta el año 2000, brinda la oportunidad de
la participación social efectiva y del enriquecimiento permanente
de nuestra política ambiental, en la implementación de sus tareas
y retos concretos.
El desafío
nacional de la sustentabilidad ambiental de nuestro desarrollo es
altamente motivador. Los chilenos estamos en condiciones de enfrentarlo
con éxito. Los logros que alcancemos en el desarrollo de esta política
beneficiarán a todos los chilenos y permitirán cuidar el patrimonio
ambiental de la nación, generando un país más vivible y una mejor
calidad de vida para las actuales y las futuras generaciones.
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