Abriendo Puertas
A Discapacitados
Lentamente, algunas empresas apuestan por la integración
laboral de personas con limitaciones físicas y mentales. Su experiencia demuestra que es
posible.
Por Gonzalo León
Con paciencia, Luis Gutiérrez (60) dedica las tardes a ensamblar sifones de plástico en
el taller de la empresa Arma Mater. Tras asegurarse de la calidad de su trabajo, empaca
las piezas en grandes sacos, mientras relata su historia.
Antes de integrarse a esas labores, se desempeñaba como auxiliar en el hogar de
rehabilitación de ciegos Santa Lucía, hasta que, irónicamente, a causa de un accidente,
él mismo perdió la visión.
Sin complejos, dice no haberse complicado con su impedimento, pues por su experiencia en
el hogar, ya sabía cómo desenvolverse en la oscuridad.
Aún así, asegura que le fue muy útil la oportunidad que se le presentó de reinsertarse
en el mundo laboral en su actual trabajo. "En los nueve años que llevo aquí, esto
no sólo me ha servido para tener mis ingresos. También me ha hecho sentir muy útil
".
Arma Mater es la primera empresa que da empleo exclusivamente a personas con algún tipo
de discapacidad. Cuando comenzó, en 1991, era sólo un taller orientado a prestar
servicios industriales. Hoy, además, entrena a trabajadores discapacitados para grandes
compañías.
Durante estos años, por ella han pasado más de 250 personas, muchas de las cuales han
sido derivadas a otros puestos de trabajo. Algunas han accedido a programas de
perfeccionamiento, pudiendo aspirar a mejores alternativas.
Actualmente, laboran allí 27 empleados. De ellos, 26 tienen alguna limitación física o
mental, lo que no les impide desarrollar eficientemente las tareas que se les asignan.
El presidente de la empresa, Miguel Morales, quien también sufre de ceguera, señala que
esta iniciativa apoya a quienes sólo necesitan una oportunidad para demostrar su utilidad
y eficiencia.
La misma idea han comprendido algunos empresarios nacionales, y poco a poco han apostado
por la integración de discapacitados. Y si bien aún persiste cierto recelo al momento de
contratar a personas "diferentes", estas buenas experiencias han contribuido a
revertir esa tendencia.
Aunque no se conoce el número exacto de personas discapacitadas en Chile, de acuerdo a
estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, se calcula que alrededor del 7,5% de
la población nacional presenta algún impedimento.
A juicio de Andrea Zondek, secretaria ejecutiva del Fondo Nacional de la Discapacidad,
esta integración laboral "pasa por una adecuada capacitación, que permita a la
persona discapacitada internalizar hábitos de trabajo, para que asuma un rol activo en la
sociedad".
En ese contexto, la iniciativa de Arma Mater sienta un precedente. "Hasta aquí llega
gente en condiciones muy disminuidas, con muchas inseguridades y baja autoestima. Pero con
nosotros adquieren mayor seguridad en sus capacidades, y se preparan para enfrentarse
mejor al trabajo", indica Morales.
Tan buena ha sido la experiencia en esa empresa, que recientemente se adjudicó un
programa del Banco Interamericano de Desarrollo para capacitar a 120 jóvenes con
discapacidad. Sesenta ya finalizaron el curso, el resto lo hará el próximo año.
El proyecto les ha permitido ampliar sus horizontes ocupacionales. "Estamos llegando
al 90% de colocación, lo que supera ampliamente las expectativas que teníamos en un
principio, que eran de un 70%.", comenta Morales.
Tender una Mano
Ariel Pailamilla y Boris Reyes, ambos de 32 años y con dificultad atencional, son los
encargados del aseo en el casino de la Facultad de Economía de la Universidad Católica.
Los contrató Antonio Silva, dueño de la empresa de servicios gastronómicos IRL.
Silva señala haber conocido antes el caso de una compañía en la que se desempeñaba un
discapacitado. Frente a su necesidad de contratar personal y motivado por la solidaridad,
se entusiasmó con la idea y recurrió a la Fundación Tacal, dedicada a jóvenes con
limitaciones. Desde allí, llegaron Pailamilla y Reyes.
Hoy se han convertido en dos de sus mejores empleados. "Por su condición, ellos
están más propensos a servir mejor o preocuparse más por la atención. Siempre están
dispuestos a hacer lo que se les pide, porque necesitan demostrar que realmente se la
pueden", afirma Silva.
Por lo mismo, se han ganado el respeto de sus compañeros, y también de los estudiantes
que frecuentan el casino.
Fuera de la valoración que perciben, los dos dicen sentirse cómodos y afortunados.
"Trabajar es enfrentarse a la vida, desarrollarse y ver el mundo de otra forma. Y yo
siento que puedo hacer una labor como cualquier otra persona", dice Reyes.
Similar es lo que ocurre en la industria Termometalúrgica, ubicada en la comuna de San
Joaquín, donde han sido contratadas ocho personas con discapacidad.
Raúl Sahli, ex presidente de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) y propietario de esa
fábrica, cuenta que en un comienzo tenía reticencias por la recepción que les podían
brindar los otros trabajadores. "Además se podían dar distintas interpretaciones,
como que los estábamos contratando para pagarles menos", advierte.
No obstante, se arriesgó, y sus temores se despejaron. Algunos de los nuevos funcionarios
resultaron incluso mejores que el resto.
"Es muy importante que el empresario se dé cuenta de que un discapacitado no es una
carga, sino un ente productivo. Si realmente hacemos de ellos un grupo activo, el país va
a ganar mucho en cuanto a desarrollo social y en el ámbito económico", sostiene.
En ese sentido, expresa, en Chile ha habido importantes avances, pues "la mentalidad
del empresario está cambiando".
Coincide Zondek, quien destaca las transformaciones producidas. "Algo está pasando
en nuestra sociedad, vamos hacia la integración. Pero para eso, aún falta un gran cambio
cultural".
A veces uno de los inconvenientes que se presentan para contratar a estas personas es que
muchas industrias no cuentan con instalaciones adecuadas para que ellas puedan
desempeñarse o desplazarse en forma normal.
Más Oportunidades
La favorable experiencia de trabajo con discapacitados que tuvieron algunos empresarios
pertenecientes a la Sofofa llevó a que en 1992 esa organización gremial creara la
Comisión de la Discapacidad, inédita en el mundo y reconocida por la misma Organización
Internacional del Trabajo.
Su objetivo es impulsar la integración laboral de discapacitados en sus empresas
afiliadas, lo que se ha ido conseguiendo con el tiempo.
"En estos años, ha habido un desarrollo constante de la oferta de trabajo por parte
de los empresarios, que ha elevado las oportunidades para las personas con
discapacidad", señala Jorge Carrasco, secretario ejecutivo de la Comisión.
A través de ella, hasta 1998 se había logrado reinsertar a 1.500 personas. Pese a que
aún no cuentan con nuevas cifras, ese número hoy es mucho mayor. De hecho, actualmente
el 34% de las empresas agrupadas en la Sofofa ha contratado a personas con alguna
limitación.
Cuando se realizó una evaluación sobre rendimiento de esos trabajadores, se concluyó
que el nivel de satisfacción de los empresarios era muy alto.
Carrasco cree que el cambio que se experimenta se debe a que "estamos asumiendo los
deberes y derechos de los grupos más vulnerables".
Asimismo, la Comisión promueve la formación de los consejos comunales de la
discapacidad, instancia en que participan diversos sectores vinculados al tema para
diseñar planes orientados a lograr la integración laboral. En la actualidad, son 107 y
están presentes en todas las regiones.
Pese a los avances, muchas voces insisten en que aún falta un largo camino por recorrer.
A juicio de Carrasco, "éste es un problema complejo. Estamos hablando de más de un
millón de personas, en un país con una masa laboral de 5 a 6 millones de trabajadores.
No cerrar el circuito de la integración sólo por prejuicios es grave".