INTERVENCION DE MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DE AUSTRALIA, SR. ALEXANDER DOWNER, EN ALMUERZO OFRECIDO EN SU HONOR EN LA SOCIEDAD DE FOMENTO FABRIL

Santiago, 28 de marzo de 2001 

Para mí es un gran placer llegar a Santiago, Chile. Durante toda mi vida, siempre he pensado que sería fabuloso visitar Chile. En Australia escuchamos mucho hablar de Chile, por razones históricas, políticas y económicas y por lo tanto, para mí es un tremendo placer estar en su país.

Muchas gracias por la calurosa bienvenida y por la hospitalidad que me han brindado aquí en su asociación SOFOFA. Hoy día quiero referirme a las relaciones de Australia y Chile y, debido a que todos provienen del mundo de los negocios, mencionar cómo nosotros vemos la gestión económica y cómo en términos de política transferimos nuestras acciones a nivel local a la comunidad internacional. Ya me he referido un poco a algunos aspectos comerciales, pero con mucho gusto voy a profundizar en ellos. 

En primer lugar, Chile es uno de los pocos países que nos ha proporcionado un Primer Ministro australiano. El tercer Primer Ministro australiano nació aquí en Chile alrededor del 1867 y él fue el primer líder o más bien el primer Primer Ministro que el Partido Laborista logró tener en el poder. Es el principal partido de oposición en Australia, vinculado a los sindicatos. Yo soy del Partido Liberal, en todo caso.

Y creo que tengo razón en que el segundo Presidente de ustedes, cuando fue derrocado, obtuvo refugio en Sydney. Entonces yo diría que él quizás y su señora, fueron los primeros chilenos en llegar a Australia. Tenemos estos vínculos que se remontan a inicios del siglo XIX. Diría que durante mucho tiempo Chile y Australia no han tenido mucha relación. 

Puedo señalar que Australia incluso no tuvo que ver con América Latina o con Sudamérica durante las primeras ¾ partes del siglo XX. Nuestro interés, por lo tanto, en América latina durante el siglo XIX fue reemplazado por un interés en otras partes del mundo y hay diferentes razones, como cuestiones geográficas. Lo otro es este denominado aspecto de la cultura de América latina que habla portugués y español y nosotros somos un país de habla inglesa.

Por eso y por otras razones históricas, hemos formado parte del mundo anglo-sajón con vínculos muy estrechos con Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá, que se enmarcan dentro de ese mundo. Además, hay una tercera explicación un tanto más madura y es que las economías de América latina, durante muchísimo tiempo, fueron economías cerradas, especialmente en la era pos guerra. 

América latina, para con la noción de la sustitución de las importaciones, implícitamente nos enviaba el mensaje que no valía la pena vender nada, porque obviamente no existían mercados abiertos. Debido a que no se puede hacer rentable con una economía cerrada, tampoco era una economía donde podíamos invertir especialmente en esa era post segunda guerra mundial, donde América latina pasó de ser una de las zonas más ricas del mundo a ser un área del mundo con un ingreso medio.

Es muy interesante para nosotros la forma en que América latina, recientemente, ha empezado a cambiar, cómo ha existido un mayor entusiasmo para con el modelo liberal de mercado y cómo este país especialmente es un ejemplo luminoso, que ha sido adoptado en otros países de América latina o por lo menos en las ¾ partes de América latina. Eso ha significado un mensaje para nosotros. Podemos ser rentables aquí, podemos vender aquí, podemos establecer relaciones que resultaban imposibles en el pasado.

Ustedes tienen una economía muy abierta y es por eso que nuestras empresas están interesadas en invertir acá. Tenemos un intercambio comercial con Chile, pero es un poco más de 200 millones de dólares australianos, por lo tanto, no es tan importante. El interés real para nosotros en Chile es la inversión, desde luego en el sector minero como mencionó el embajador anteriormente, pero también en otras áreas como en el sistema de telefonía, que fue de propiedad de los australianos durante un tiempo y que posteriormente se vendió. La empresa HOYTS posee una gran cadena de cines en Chile.

A lo que apuntan todos estos factores es que los negocios en Australia no sólo consideran a Chile como un lugar donde se pueden obtener ganancias de la minería, sino de otros sectores también. Esta es una economía abierta y por lo tanto, se puede hacer rentable. Diría que esto es un reflejo de la forma en que nosotros hemos también analizado nuestra propia economía.

Australia ha tenido enorme éxito como país después de la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad, Australia ocupa el lugar 50 en términos de la población del mundo, a pesar de ser el sexto país más grande del mundo. No tiene una alta densidad de población y la razón es que carecemos de recurso de agua, pero ocupamos el 14° lugar en términos de la economía a nivel mundial.

La gente me dice, y especialmente en Argentina me dijeron, bueno pero ¿cómo han podido ser tan exitosos? ¿cómo, por ejemplo, durante los últimos cinco años como país industrializado y desarrollado han sido capaces de sostener un crecimiento económico que, en promedio, excede el 4% al año? Esa es una tasa bastante elevada para un país industrializado como nosotros.

Diría que la respuesta entonces es siempre sencilla. La razón por la cual Australia ha tenido éxito es absolutamente clara, no se relaciona para nada con la cultura, no tiene nada que ver con el hecho de que hablamos inglés o de que somos buenos en deporte o lo que sea y por desgracia, tampoco se debe a que seamos más inteligentes que los demás, a pesar que nos gusta dar esa impresión. Eso no es verdad, somos igual de inteligentes que los demás (no quisiera que ustedes sacaran la conclusión de que no somos tan inteligentes), hemos sido suficientemente inteligentes para lograr ser rentables como país y ustedes, que vienen del mundo de los negocios, lo entienden.

Sabemos como ganar dinero y básicamente eso se refiere a permitir que el mercado se encargue de nuestra economía y que el gobierno proporcione los pilares del mercado y garantizar que el juego se desarrolle de acuerdo a reglas claras y especialmente de acuerdo al derecho. Nuestra experiencia es que si uno procede de esa forma puede ser muy rentable.

Hasta la década de los '70, teníamos una economía relativamente cerrada, una gran cantidad de industrias nacionalizadas que obviamente no eran competitivas y un mercado laboral muy rígido. No teníamos un sistema tributario muy eficiente. Sin embargo, nuestra economía era relativamente abierta. La idea era ser mejor que los demás. Eso era lo que importaba. Nosotros, desde luego, sí teníamos cierta rigidez en nuestra economía, hasta fines de la década de los 70, pero no era de tal envergadura como la que existía en otros países a nivel mundial. Por lo tanto, éramos incluso más sensibles, más liberales en esa época. 

Desde la década de los 80, hemos pasado por una tremenda transformación económica y hemos analizado con mucho interés lo que ha sucedido en Chile, porque en un período similar ustedes han pasado por el mismo proceso y han tenido un nivel similar de éxito. Empezamos por una tasa de cambio flotante. Ese fue el gran primer paso que hicimos y eso ha sido un paso muy positivo. La gente dice que el dólar australiano en la actualidad vale la mitad del dólar norteamericano y yo le digo sí, eso es verdad pero y ¡qué importa! ¿cuál es el tema importante? Que si no valiera la mitad del dólar norteamericano, tendríamos muchísimos problemas exportando. 

Indudablemente las importaciones los cimentarían a cinco veces la tasa que llega actualmente. El mercado ha encontrado su nivel y eso ha sido muy beneficioso para nosotros. Lo segundo que hicimos fue liberalizar el sector financiero, pero recuerden que señalé que garantizamos tener pilares gubernamentales bien establecidos para garantizar que el sistema funcionara en forma justa. Entonces, a pesar de que liberalizamos el sector financiero, permitimos que las instituciones extranjeras, bancarias y financieras compitieran con las nuestras en forma absolutamente abierta. Hicimos algo que algunos países no han hecho adecuadamente y es asegurar que nuestro Banco Central tuviese un sistema muy fuerte de supervisión en términos de instituciones financieras para que los bancos tuvieran una relación de capital adecuada.

No fuimos muy buenos para eso en la década de los 90, porque tuvimos ciertos problemas, especialmente con la recesión global, que fue algo que nos afectó. Sin embargo, la calidad de esta supervisión financiera ha ido mejorando en Australia y yo diría que estamos muy bien posicionados. Otra cosa que hicimos es lo mismo que ustedes: decidimos que las barreras tarifarias eran más bien un costo que un beneficio. Por supuesto que hay ganadores, que ganan de las tarifas, pero no son los consumidores.

La mayor parte de la gente resulta ser perdedora, producto de esas medidas. Incluso las empresas protegidas por las barreras tarifarias simplemente brindaban un servicio al mercado local que era relativamente pequeño y lo hicieron con productos de baja calidad a un precio bastante elevado. Entonces, al eliminar o reducir sustancialmente todas las barreras tarifarias, todavía tenemos algunas zonas con ellas, en ropa, zapatos y vehículos motorizados en el resto de los sectores. Las hemos eliminado y eso ha llevado a un gran mejoramiento en la productividad, a una orientación hacia afuera de parte de todos nuestros negocios.

Hemos duplicado la cantidad de nuestro producto interno bruto, vinculado al comercio y aquellos negocios también han mejorado sustancialmente la calidad de los productos que manufacturan. Algunas han entrado en bancarrota y lo único que puedo decir es que por suerte están en bancarrota, porque uno no desea que capital escaso para las inversiones sea invertido en aquellas operaciones que no sean rentables, sino que aquellas inversiones estén dirigidas a aquellas partes de la economía que maximizan el retorno sobre esas inversiones.

Esto es algo muy sencillo, pero sin embargo es algo que muchos gobiernos a nivel mundial no toman en cuenta o no han tomado en cuenta durante muchas generaciones. Pero, desde nuestro punto de vista esta es una fórmula muy apropiada para poder administrar nuestra economía. Desde entonces hemos avanzado a otras áreas en términos de las reformas. 

En Argentina me interesó conocer cuán rígido es el mercado laboral de ellos. El mercado laboral es un mercado y si es muy rígido va a haber desempleo y si es demasiado liberal va a haber poca productividad y el país va a ser pobre en forma gradual y con muchas dificultades políticas. Hemos inyectado más flexibilidad a nuestros mercados. No me refiero a flexibilidad salarial, sino a flexibilidad en términos de la cantidad de tiempo que las personas pasan en sus lugares de trabajo, los horarios, todo ese tipo de cosas.

Es importante que los países en desarrollo o que un país como Chile, un país de ingreso medio en América latina o especialmente en América del Sur pueda argumentar el caso de la liberalización comercial en forma muy poderosa, en interés de los pobres de nuestro país, tal como nosotros lo hacemos en aras de los pobres de nuestro país. Pero, a nosotros se nos considera un país rico. Entonces yo diría que es muy importante que una amplia gama de países argumenten en aras de la liberalización comercial, porque yo creo que no se puede dar por sentado que todos los logros obtenidos a la fecha, durante los últimos 50 años en términos de la liberalización comercial, se puedan incluso mantener. 

Diría que hay muchas fuerzas populistas proteccionistas que podrían cambiar esta situación. Los negocios obviamente son uno de los grandes beneficiarios de la liberalización comercial y por lo tanto los consumidores. Los negocios tienen que argumentar una y otra vez el caso de la liberalización comercial. Nosotros esperamos, como dije anteriormente, que va a haber una nueva ronda de la OMC en Qatar en noviembre de este año. Estamos trabajando para que eso resulte. 

Estamos trabajando conjuntamente con el gobierno chileno, con el grupo CAIRNS usando nuestra filosofía en común y Chile y Australia son grandes socios en este sentido. Sin embargo, vislumbro que va a haber muchos problemas en llegar a un acuerdo en Qatar. Como dije anteriormente, estamos buscando cualquier oportunidad para la liberalización de los mercados siempre y cuando sea genuina. Felicito al gobierno chileno por el enfoque tan fuerte que ha adoptado en este sentido. No hay ningún país en este continente en Sud América que haya abogado con tanta fuerza y en forma tan genuina en aras de la liberalización comercial como lo ha hecho Chile.

Diría que ustedes realmente han trabajado muy bien y debieran de sentirse muy orgullosos como comunidad de negocios en Chile y como país. Cuando llegábamos al aeropuerto por ejemplo, cuando el avión se aprestaba para que los pasajeros desembarcaran, mi esposa me dijo 'como se dice en Australia, Chile es un ejemplo de un país que tiene un golpe mucho mayor que el tamaño de su cuerpo'. Es un país de 15 millones de habitantes y sin embargo se escucha a nivel mundial hablar mucho acerca de Chile, porque Chile presenta sus argumentos en forma despiadada y uno por lo tanto, escucha hablar de un Chile con un volumen mucho más alto que lo que se escucha hablar de otros países.

Además le dije a la delegación que me acompaña y a mi esposa que otra razón por la cual se escucha hablar tanto de Chile es que la gente a nivel mundial tiene respeto por este país porque ha vivido un tiempo bastante duro en la década de los 70. Cuando yo era estudiante en Inglaterra y cuando se derrocó al gobierno de Allende, me acuerdo de todo eso. En las universidades británicas, fue el tema en boga en esa época y por lo tanto para ustedes no ha sido fácil, han tenido que lidiar con temas muy difíciles. Creo que ustedes han mostrado muchísima valentía, han hecho las cosas muy bien en los últimos años y para mí es un gran placer el poder finalmente agradecer a la federación a la Sociedad de Fomento Fabril por el almuerzo. Muchas gracias.

Ronda de Consultas

Interviene Ministro de RR. EE.: Nosotros como país hemos apoyado fervientemente la liberalización comercial durante muchísimo tiempo. Seguimos encabezando el Grupo de Cairns, países que fomentan el libre comercio en términos de los productos agrícolas. Queremos establecer una nueva ronda comercial porque si logramos tener un área de libre comercio a nivel mundial, eso sería óptimo. 

En segundo lugar, tenemos que tener una especie de seguro, en caso de que el mundo en general no se transforme en un área de libre comercio inmediatamente. Eso es lo más probable. Entonces, hemos estado considerando los acuerdos de libre comercio para analizar si son lógicos y es algo que nos va a beneficiar. 

Nosotros tenemos un acuerdo de libre comercio completamente libre con Nueva Zelanda. Es el único país con el cual tenemos un acuerdo de esa índole. No hay absolutamente ninguna barrera, sino el mar, para comercializar con Nueva Zelanda y sólo 95-96 áreas que están limitadas. El resto no tiene absolutamente ningún obstáculo. En este momento estamos negociando un acuerdo de libre comercio con Singapur. Nueva Zelanda ya lo ha hecho. El acuerdo que ellos negociaron con Singapur no es de la misma calidad que el acuerdo que Australia y Nueva Zelanda han establecido. Era más bien un acuerdo de liberalización del comercio, pero no tanto un acuerdo de libre comercio propiamente tal.

Provengo en este momento de Washington, visité Estados Unidos la semana pasada y le dije a la administración norteamericana que nos interesaría negociar con ellos, analizar la firma de un acuerdo de libre comercio, pero ese tendría que ser un acuerdo de libre comercio absolutamente genuino. No tenemos en verdad barreras tarifarias en Australia. Solamente se aplican a los vehículos motorizados y también en la industria de la ropa y de los zapatos, tarifas que vamos a ir reduciendo antes del año 2005. Entonces, no tenemos realmente obstáculos para las exportaciones norteamericanas a Australia y tampoco existen grandes limitaciones en el otro sentido. 

Lo más beneficioso para un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos sería en el ámbito de la agricultura. Estamos interesados en esto, pero tiene que ser un acuerdo de libre comercio propiamente tal, no puede ser un acuerdo curioso, que se aplique solamente a algunas áreas y no a otras. Ellos parecían interesados en negociar con nosotros.

Ahora también, Chile avanza en esa dirección en términos de establecer un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos y yo creo que Chile ha avanzado más que Australia en este sentido. No sé hasta qué punto Nueva Zelanda pueda negociar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. Creo que en ese caso sería un poco más dificultoso y Estados Unidos está obviamente negociando un acuerdo de libre comercio, en forma bilateral con otros países, pero enfrenta ciertas dificultades.

Señalo todo esto porque considero que la idea de que cinco países puedan aunarse para negociar un acuerdo de libre comercio resulta ser una forma muy complicada de proceder. Significa que tenemos que negociar un acuerdo de libre comercio con Chile. Y en ese caso exigiríamos un acceso absolutamente libre al mercado de los lácteos y si no fuese así no sería un acuerdo de libre comercio.

Si ustedes desean seguir protegiendo su mercado de productos lácteos, no podemos tener un acuerdo de libre comercio y menciono esto como ejemplo, porque es un área obviamente muy sensible para Chile. Yo sé que políticamente es un aspecto muy sensible. Entonces, si tratamos de negociar entre 5 países, para nosotros y para Nueva Zelanda, no hay problema porque ya tenemos un acuerdo de libre comercio, pero tendríamos que considerar a Singapur. Nosotros tendríamos que abordar a Chile, Chile-Nueva Zelanda, Chile-Singapur y todo el mundo con Estados Unidos y obviamente hay ciertas cosas que son importantes para ustedes en el mercado norteamericano y otras cosas que son importante para nosotros en el mercado norteamericano.

Creo que el azúcar no es un aspecto importante para ustedes aquí en Chile, pero sí es un aspecto de gran importancia para nosotros y obviamente tendríamos que tener acceso a la industria del azúcar aquí en Chile. El mercado norteamericano también es muy proteccionista en ese sentido y nosotros debiéramos, como dije, poder exportar azúcar a Chile y de Chile a Australia.

Por ende, creo que es mucho mejor avanzar a través de una fórmula de negociaciones bilaterales. Podemos hablar conjuntamente acerca de lo que podemos hacer entre Australia y Chile, Australia-Nueva Zelanda, Nueva Zelanda-Chile, Singapur. Diría que la idea de tener a 5 países es un tanto simplista. El azúcar, los productos lácteos, ustedes seguramente me podrían dar otros ejemplos de productos que son difíciles y no podemos tener un acuerdo de libre comercio que no incluya la acuicultura por ejemplo, no tendría sentido. Esos son temas importantes para nosotros.

Consulta: Señor Ministro, yo quisiera decirle cuánto apreciamos lo que usted acaba de señalar. Resulta ser muy oportuno además que usted nos felicite porque yo sospecho que la mayoría de nosotros en esta sala, pensamos que no estamos haciendo lo suficiente y su optimismo en cierta manera resulta ser un gran contraste con las formas en que nosotros percibimos la situación de este país. Lo que usted acaba de decir creo que sería de gran ayuda para nosotros. Sería muy beneficioso que nuestros políticos escucharan lo que usted acaba de señalar en términos de la privatización, de la flexibilidad del mercado laboral, porque independientemente de como nosotros hayamos planteado esas cosas, estos son aspectos que están ahí, pendientes para nosotros en forma amenazadora, entonces más que una pregunta es una esperanza, ojalá lo entreviste la prensa.

Respuesta: Obviamente hay mucho por hacer. Nosotros también tenemos mucho por hacer. Esta lucha nunca termina, no tiene fin, simplemente hay que perseverar, hay que mantenerse a la delantera de la competencia. Nosotros sabemos que tenemos mucho que hacer, que tenemos que proporcionar más flexibilidad a nuestro mercado laboral, quizás necesitemos bajar también los impuestos. Todavía tenemos proteccionismo de un 15% para nuestra industria de vehículos motorizados y también tenemos proteccionismo para la industria de la ropa y de los zapatos. Eso significa que los consumidores pagan un precio más elevado por los vehículos motorizados y que, por lo tanto, tienen menos dinero para gastar en otros sectores como los servicios por ejemplo, porque los vehículos son más caros.

Desde luego pensamos que una de las cosas que hay que hacer es adoptar la tecnología de la informática y de las comunicaciones y mientras más se haga para fomentar esa adopción, mejor. Hemos analizado por qué Australia posee una tasa de utilización de Internet tan elevada y un uso de PC tan elevado. Estamos en el cuarto o quinto lugar a nivel mundia. Yo diría que posiblemente eso se debe al uso del idioma inglés, porque realmente no tenemos incentivos reales para que la gente adopte esta tecnología, sino que lo hemos hecho siempre.

En todo caso, esto ha contribuido enormemente a nuestra productividad. Por ejemplo, el 39% de las empresas australianas está en línea. El país más elevado de la Unión Europea es el Reino Unido y ellos solamente llegan al nivel del 25%. Ellos también hablan inglés. Entonces, para mí resulta muy difícil entender esto. Si la penetración de la informática y de las comunicaciones es elevada aquí y eso quizás sea el caso debido a mercados tan abiertos, eso es algo muy positivo. En Brasil, me señaló una empresa australiana que invierte en la tecnología de tarjetas inteligentes que ellos pagaban un alto impuesto por las importaciones y yo les dije bueno esa es una locura. Le dije al gobierno brasileño que necesitan tener estas importaciones los más baratas posible porque son esenciales y ellos pensaron que este era un argumento muy interesante. Hay que seguir remachando este argumento. Para ustedes quizás les sea obvio. Pero en el mundo real, quizás no es tan obvio como piensan.

Consulta: Señor Ministro, aparte de todos estos elementos que usted ha mencionado, en términos del funcionamiento del mercado, quisiera preguntarle acerca del tamaño del gobierno en Australia. En Chile cuando se estableció la liberalización del mercado, tuvimos la experiencia de ver cómo el tamaño del gobierno se fue reduciendo y yo le menciono aquí el período entre el año 85 y el año 90, en el cual el tamaño del gobierno bajó de un 30% del PIB a un 20%, casi 10 puntos porcentuales en 5 años. Ese movimiento realmente creó o dio mucho espacio para que el sector privado pudiese participar en la economía. De hecho el tamaño del gobierno quizás ha aumentado 3 ó 4 puntos porcentuales desde ese nivel, pero me gustaría preguntarle ¿cómo esto ha evolucionado en Australia?

Ministro: Esa es una cifra realmente muy impresionante. El tamaño de nuestro gobierno representaría el 32% del PIB supongo, si uno considera el gobierno federal, porque nosotros tenemos gobiernos estatales y federales y también gobiernos locales y por lo tanto es una cifra bastante alta comparada con Chile. Pero es baja para la OECD (Organización para el Desarrollo y Cooperación Económica). Creo que nosotros somos el tercer país con gobierno más pequeño como porcentaje del producto interno bruto dentro de los países del OECD. Ahora, al igual que muchas economías desarrolladas, tenemos un tremendo sistema de bienestar, un tremendo porcentaje de gasto fiscal. Se gasta en bienestar, y obviamente no es tan eficiente como nosotros desearíamos, pero estamos incorporando algunos cambios en el sistema de bienestar para que el gasto sea más eficaz y eficiente.

Ahora la otra parte de este argumento se refiere no sólo al tamaño del gobierno sino a la forma en que el gobierno del estado administra sus finanzas. Hace 4 o 5 años teníamos un déficit fiscal de 11 mil millones de dólares en Australia en 3 años. Rebajamos el gasto fiscal y esto no le gustó a mucha gente, pero sí funcionó, porque después de 3 años obtuvimos un equilibrio en el gasto y ahora tenemos un superávit. Hemos reducido la deuda fiscal a un 3% del producto interno bruto, y estimamos que en los próximos 3 años debiéramos de poder eliminar la deuda fiscal del todo, por primera vez desde el año 1901. 

Pero no consideramos que el estado no gaste un porcentaje tan alto de la recaudación tributaria en términos de pagar la deuda. Hemos reducido la deuda principalmente a través de la privatización, pero además teniendo un superávit del presupuesto durante 2 ó 3 años diría yo. Obviamente eso también ha contribuido a la reducción de la deuda fiscal. Entonces, creo que tener un gobierno moderno, un estado moderno, es obviamente positivo. Ahora, obviamente los diferentes sistemas de bienestar y seguridad social marcan una gran diferencia. 

No podemos en Australia mantener el tejido social unido a nuestro país sin un sistema de bienestar y seguridad social apropiado. Pero obviamente esto implica buscar un equilibrio adecuado. El desastre es que los políticos no entiendan las cosas como los empresarios. No se puede seguir operando con un déficit año tras año y seguir aumentando la deuda y pensar que eso no va a tener una repercusión, porque a la vez eso aumenta las tasas de interés y hace que el costo de la deuda sea cada vez más caro. Es como una especie de pesadilla de un negocio que entra en bancarrota. Sin embargo, hay muchos gobiernos que caen en eso, lo han hecho en nuestro país, en América latina, en diferentes países. Creo que resulta increíble e inaceptable que los políticos dirijan países de esa manera. Entonces no se trata solamente del tamaño del estado sino de la forma en que administra sus finanzas, porque eso es puramente importante en términos de la confiabilidad de los negocios, de la tasa de interés, terriblemente importante.

Consulta: Señor Ministro, quisiera cambiar un poco de tema y hacer una pregunta acerca de la economía mundial. Tenemos un escenario nuevo dentro del cual, en la economía norteamericana, se hablaba acerca de un aterrizaje suave o duro. Ahora estamos hablando acerca de un despegue en la economía Argentina. Hay tremendos problemas a nivel del sistema financiero. Europa enfrenta una reducción, una desaceleración del crecimiento. También tenemos problemas en países emergentes como en Turquía y también con nuestros vecinos en Argentina. Por lo tanto, quisiera escuchar su opinión en ese sentido. 

Ministro: Bueno solamente puedo darles nuestra opinión. Estamos bastante poco optimistas. No pensamos que vaya a haber una recesión global, pero desde luego el pronóstico a corto plazo inmediato no es muy bueno. Diríamos que la economía norteamericana -y esto es debatible-, prácticamente se ha frenado. Básicamente, concuerdo con su análisis. Por ejemplo en Japón hay un déficit fiscal importante y lo que tiene que hacer es realizar reformas estructurales importantes. Hay una desaceleración en la economía norteamericana y eso obviamente va a tener un impacto. Japón produce el 70% de la producción industrial en Asia, que viene recuperándose de una terrible crisis económica. Quizás la Unión Europea se transforme más en una locomotora, pero también parece que se está desacelerando. Además, quisiera mencionar que muchas de estas economías podrían empezar a recuperarse. Nosotros esperaríamos que la reducción en las tasas de interés en Estados Unidos, que la perspectiva o incluso la implementación del programa de reducción tributaria de la nueva administración, va a ayudar a crear mayor confiabilidad empresarial y del consumidor y que esto va a estimular la actividad económica en Estados Unidos. Japón, quizás a fines de año dé a conocer su compromiso para con reformas estructurales de la economía. Esto sería muy bueno en términos de la confiabilidad empresarial y de los consumidores. Quizás la economía global está pasando por una de sus caídas cíclicas periódicas y el próximo año las cosas se empiecen a recuperar. Yo creo que ahí es donde tienen que encontrarse las inversiones inteligentes. Mi experiencia en los mercados es que cuando les va bien, parece que siempre exceden las expectativas. Pero, por desgracia también ocurre lo contrario. Es decir, cuando fracasan normalmente fracasan mucho más de lo que uno podría esperar, entonces habrá que ver.

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