6 Oct, 2026

Trabajo 3×3: empresas, trabajadores y expertos llaman a rediseñar la formación para enfrentar el nuevo mercado laboral

En el tercer y último seminario del ciclo de SOFOFA, los panelistas coincidieron en que el puente entre la formación y el empleo está roto y debe rediseñarse entre todos: formar para roles que cambian, escalar la educación dual, las prácticas y las pasantías, y pasar de los diagnósticos a los hechos.

 

¿Cómo estamos preparando hoy a las personas para los trabajos que Chile va a necesitar mañana? Con esa pregunta, la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA) realizó el tercer seminario del ciclo Trabajo 3×3, dedicado a la educación y la reconversión laboral ante la irrupción de la inteligencia artificial, la automatización y la robótica.

La conversación reunió a Andrea Tokman, consejera de SOFOFA y directora de Tech Pack; David Acuña, vicepresidente de comunicaciones de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT); y Ricardo Ruiz de Viñaspre, director de la Escuela de Negocios de la Universidad Finis Terrae y exdirector nacional del SENCE.

La presidenta de SOFOFA, Rosario Navarro, abrió la jornada con un llamado a anticiparse: “muchas de nuestras herramientas de capacitación y de empleo fueron diseñadas para un mundo laboral distinto del que tenemos hoy día”. En ese sentido, advirtió que la verdadera amenaza no es la tecnología, sino que la transformación ocurra de manera desigual, y que las grandes empresas capaciten a sus equipos mientras las pymes enfrentan solas el proceso.

Para Andrea Tokman, el diagnóstico es claro: “El puente entre la formación y el empleo se rompió. Y no basta con que lo reconstruyamos o lo arreglemos, sino que hay que rediseñarlo completamente”. Según explicó, el sistema fue pensado para trayectorias en línea recta, mientras que hoy las personas “tienen que entrar y salir de formación y de empleo muchísimas veces”. A su juicio, el desempleo no responde solo al ciclo económico, sino a un problema estructural: un “descalce enorme” entre las vacantes y las habilidades de los candidatos.

En el panel se planteó la necesidad de reimaginar qué está faltando en el sistema de formación y preguntarse qué necesita el mundo real. Las habilidades que hoy más se valoran, como la capacidad de aprender, desaprender y ejercer criterio en trabajos menos estructurados, son también las más difíciles de enseñar en el aula, de medir, de acreditar y de portar. “Lo único que no cambia entre la vida de Los Picapiedras y la de Los Supersónicos es el aula”, se dijo, y las habilidades dinámicas para los nuevos roles no se aprenden solo en una sala de clases.

Los panelistas coincidieron en que la empleabilidad debe pensarse en torno a roles dinámicos y no a puestos de trabajo fijos. Las ocupaciones son una suma de tareas, y esas tareas se están reimaginando constantemente. Por eso el desafío es construir un sistema que entregue empleabilidad ascendente a las personas, que les permita avanzar a lo largo de su vida laboral.

Ricardo Ruiz de Viñaspre puso el acento en la conexión entre las instituciones formativas y las empresas. “Lo primero que cambia es el mundo de la empresa”, explicó, y luego debe adaptarse el mundo educacional “para que ese trabajador formado pueda ingresar de buena forma al mercado laboral”. Agregó que esa conexión “tiene que ser muy líquida” e incluir a liceos técnicos, CFT, IP, universidades, organismos de capacitación y OTIC.

También señaló un rol clave para el SENCE que debe poner el financiamiento para que personas que tienen cierto grado de vulnerabilidad puedan tomar esos empleos que se están generando. Propuso, además, que las empresas, en especial las pymes, puedan usar la franquicia tributaria para financiar la formación dual y las prácticas de los estudiantes técnico-profesionales.

Desde el mundo sindical, David Acuña advirtió que hoy la formación “llega tarde, llega a pocos y llega a quienes no lo necesitan”, y citó cifras de la Dipres según las cuales el 88% de la capacitación se concentra en grandes empresas y solo el 2% en las pequeñas. “Quien pierde su trabajo se queda solo, sin un camino para formarse”, dijo, aunque destacó experiencias que funcionan, como ChileValora.

En la misma línea, se planteó que en los países desarrollados las empresas concentran cerca del 70% de la capacitación, frente a un 30% en Chile, y que el epicentro de la emergencia laboral está en los jóvenes. Que nadie se quede atrás, coincidieron, es una responsabilidad compartida.

El panel identificó herramientas que ya dan resultados y que hay que cuidar y potenciar. La educación dual, que debe escalarse y adecuarse a las habilidades de orden superior. Las prácticas, que responden a una necesidad de reclutamiento y permiten a las empresas identificar habilidades. Y las pasantías, con una mejor conexión entre el sistema educativo y las empresas, por ejemplo, a través de maestros guías.

Otro de los consensos fue la necesidad de pensar en escenarios. Lo que pase mañana dependerá de lo que se haga hoy, y cada escenario requiere una preparación distinta. Por eso se propuso construir un “mapa sísmico”: identificar dónde pueden ocurrir los terremotos del mercado laboral y qué herramientas necesitan empresas, trabajadores, sociedad civil y Estado para mitigarlos, con medidas de respaldo ante cada escenario posible.

Eso exige codiseñar el sistema de forma permanente, en un rediseño dinámico entre actores que dependen unos de otros. La pregunta que quedó abierta fue cómo dar dinamismo y agilidad a las instituciones sin perder la certeza, y cómo reinvertir en Chile para asegurar el futuro del trabajo.

Al cierre, los panelistas valoraron el espacio de diálogo. “Es fundamental hablar de capacitación, hablar de reconversión, pero por sobre todo hablar de la inversión que se tiene que hacer en los trabajadores y trabajadoras”, dijo David Acuña. “Creemos que tenemos que pasar de los diagnósticos a los hechos, y en eso hoy día estamos todos abocados”.

“El desafío es enorme, pero hoy día están las partes para seguir conversando acerca de este tema, seguir mejorando la política pública para que los chilenos y las chilenas tengan más empleo en nuestro país”, concluyó Ricardo Ruiz de Viñaspre.

Con

este encuentro, SOFOFA cerró el ciclo Trabajo 3×3, que antes abordó la inversión y el crecimiento y la regulación pro empleo, con la meta de contribuir a la creación de 500 mil empleos formales en tres años.