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28 de mayo, 2026

La rebaja tributaria no es un regalo: Es empleo para Chile

Rosario Navarro, presidenta de SOFOFA 

En Chile, el debate sobre rebaja tributaria suele centrarse en quién gana. Pero en un país que lleva 39 meses con desempleo sobre el 8% y donde uno de cada cuatro trabajadores está en la informalidad, la pregunta urgente es otra: cuántos empleos estamos dejando de crear?

Desde SOFOFA lo hemos medido y afirmamos con convicción que una rebaja del impuesto de primera categoría podría generar más de 80 mil empleos directos adicionales en un plazo de cuatro años. Si además sumamos los encadenamientos productivos —donde cada empleo directo en la industria genera, en promedio, 1,6 empleos indirectos— el impacto total podría alcanzar 210 mil puestos de trabajo. En el escenario más optimista, una rebaja de cuatro puntos podría traducirse en más 330 mil empleos formales, con contrato y previsión. Hablamos de familias que acceden a ingresos estables, de personas que dejan atrás la informalidad.

Porque cuando las empresas liberan recursos, no los inmovilizan, los reinvierten en expandir operaciones, asumir nuevos proyectos y contratar. Para miles de pymes, esto no es teoría, es la diferencia concreta entre crecer o estancarse. Ello, porque a final de cuentas, el crecimiento está en nuestra naturaleza.

No es una propuesta ideológica ni un capricho. La propia Comisión Marfán, convocada por el ex Presidente Gabriel Boric, concluyó que es necesario reducir el impuesto corporativo para impulsar el crecimiento. Sus estimaciones muestran que bajar un punto este impuesto puede aumentar el PIB en 0,65% en el largo plazo. Una rebaja de cuatro puntos significaría, entonces un alza de 2,6% en crecimiento.

Chile ya hizo el experimento inverso. Subimos el impuesto de 17% a 27% y los resultados están a la vista: menos crecimiento, menos empleo y menos recaudación. Hoy enfrentamos el desafío inverso, y si hoy queremos resultados distintos, tenemos que hacer las cosas de manera diferente.

El Proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional pone sobre la mesa una lógica integral que valoramos porque implica más crecimiento, inversión y empleo, justamente lo que las familias de Chile necesitan. A eso hay que sumarle la urgencia de destrabar más de US$100 mil millones en proyectos paralizados en el SEIA, y avanzar en certeza jurídica, con reglas claras y plazos acotados.

El impuesto a las empresas es, en la práctica, un impuesto a la inversión. Chile tiene todo para volver a crecer: recursos naturales, talento, instituciones sólidas y una historia de reformas valientes que demostraron que cuando el país se pone metas ambiciosas, avanza.

Lo que necesitamos hoy es salir de las trincheras, levantar la mirada y ponernos de acuerdo en que más y mejores empleos son buenos para todos, sin importar el color político.

La rebaja tributaria no es una bandera gremial ni partidista. Es una herramienta para reactivar el empleo y fortalecer el desarrollo del país. Porque cada puesto de trabajo que no se crea es una oportunidad que se pierde y ese costo no lo pagan las empresas, lo pagan las personas.

 

Columna publicada en Forbes